Alrededor de un millar de campesinos llegaron este miércoles al centro de Asunción, donde anunciaron que permanecerán acampados hasta que no sean recibidos por el presidente del país, Mario Abdo Benítez, y por el de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Jiménez, para escuchar sus demandas.


Los manifestantes, agrupados en la Coordinadora Nacional Intersectorial (CNI), comenzaron la protesta desde la céntrica Plaza de Armas, frente al Congreso, que estaba acordonada por un número superior de policías que les impidieron recorrer las calles de la capital, como tenían previsto.

Ante ello, y en su representación, el dirigente Jorge Galeano solicitó en una reunión improvisada en el Congreso para exponer sus reivindicaciones a los legisladores, como la distribución de tierra, la reforma agraria integral o los subsidios a la agricultura familiar campesina.

Esa reunión se dio finalmente y estuvieron presentes el ministro de Agricultura y Ganadería, Denis Lichi, el titular de la Cámara Alta, Silvio Ovelar, y varios legisladores, así como los periodistas que cubrían la protesta.

Aunque la reunión en el Congreso, de unas dos horas, terminó con una aparente acercamiento de posiciones, los dirigentes campesinos aseguraron a Efe que seguirán acampados Asunción hasta conversar con los titulares de los tres Poderes y, en particular, con Abdo Benítez.

Tras ese encuentro, Lichi calificó como “muy positiva” la conversación y abogó por reunirse con la CNI en privado para empezar a tratar asuntos concretos.

“Se habló de cuestiones macro, y a mí me gustaría ver cuestiones puntuales. Queremos dar respuesta a lo que se puede y ver lo que no se puede”, dijo el ministro a los medios.

El titular de Agricultura y Ganadería se mostró favorable a tratar cuestiones de tierra y titularización, pero, por el momento, descartó nuevos subsidios a la agricultura familiar campesina.

“Momentáneamente, no al subsidio y sí a la reestructuración (de la deuda)”, puntualizó el ministro, que no descartó que el Estado compre esa deuda campesina.

Lichi recordó que el crédito es una “herramienta y no una solución”, y que una de las vías para prosperar es ayudarles a mejorar su producción para que ellos mismos puedan pagar su deuda.

A pesar de que Lichi y Galeano escenificaron hoy su entendimiento, el político no pasó por alto que la CNI es el único grupo que no está participando en las mesas de diálogo impulsadas por el Ejecutivo para tratar la cuestión agraria.

La protesta campesina, anunciada días atrás, provocó el cierre de varias calles del microcentro y un gran despliegue policial desde primeras horas de la mañana, que superaba en número a los manifestantes.

Además, la manifestación, que contemplaba paradas en ministerios como el de Agricultura y Ganadería, fue impedida en aplicación de la “ley del marchódromo”, que prohíbe marchas antes de las siete de la tarde.

Ester Leiva, otra de las dirigentes campesinas, criticó esta respuesta por parte del Gobierno, que, a su juicio, demuestra que no tienen “interés de intervenir y de mediar”.

“Las autoridades de turno no tienen interés de responder y llevar adelante los reclamos del campesinado paraguayo”, comentó Leiva a Efe.

Añadió que salir a las calles es la única vía del campesinado para ser escuchados y se mantuvo firme en su determinación de seguir en Asunción hasta que les reciban los tres poderes.

Leiva insistió en que sus reivindicaciones exigen acceso a la tierra, porque es “fundamental” para los campesinos que viven de ella y a los que su ausencia les obliga a migrar a las ciudades, donde se encuentran sin trabajo.

“Somos agricultores y agricultoras y, por lo tanto, tenemos que trabajar tierras, tener créditos y asistencia técnica”, expresó.

El expresidente Horacio Cartes (2013-2018) vetó en 2017 la condonación de las deudas, a la que el Congreso había dado el visto bueno.

La protesta de hoy se produce después de la marcha anual del Campesinado Pobre, convocada la semana pasada en Asunción por otra organización agraria.

Fuente: EFE

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