El economista líder de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Benjamín Davis, dijo ayer miércoles que Paraguay experimenta un "estancamiento" en la reducción de la pobreza, después del "éxito relativo" de sus políticas públicas de los últimos 20 años.


Davis, economista líder del Programa de Reducción de la Pobreza Rural de la FAO, explicó que esta desaceleración se debe a que Paraguay, junto con otros países de la región, está “entrando en un período más difícil” de la economía.

Asimismo, David señaló que uno de los problemas sociales que atraviesa el país es que “su crecimiento económico está basado en un sistema agroexportador que es sumamente desigual”.

Alrededor de 1.679.000 habitantes de Paraguay (el 24,2 %) se encontraba en situación de pobreza en 2018, según cifras oficiales divulgadas esta semana.

En ese sentido, Davis, en Paraguay para asesorar al Gobierno en políticas que permitan coordinar a todos los ministerios para reducir los índices de pobreza, abogó por “combinar las políticas de protección social con políticas de inclusión productiva”.

Ello enfocado en que las comunidades rurales, las más afectadas por la pobreza, tengan más facilidad para acceder a un “empleo formal asalariado”.

“Con los programas de protección social clásicos no se va a sacar necesariamente a la gente de la pobreza porque necesitan un trabajo o medios de producción”, agregó.

El experto reconoció la importancia de medidas como la creación de líneas de crédito, la asistencia técnica o la mejora de las infraestructuras públicas para garantizar la inclusión de los sectores más pobres en el mercado de trabajo.

Además, identificó que uno de los grandes desafíos es la “regularización de la tierra” para que las comunidades agrícolas puedan tener “los papeles efectivos”.

Si bien admitió que la reforma agraria ha facilitado el “crecimiento económico más inclusivo y equitativo” en otros países, admitió que Paraguay está condicionada porque su modelo agroexportador “domina y es el gran sustento de la economía”.

Davis también puso el énfasis en garantizar los servicios básicos como la educación y la sanidad en las zonas rurales, así como proteger las necesidades de la infancia.

“Hay una conciencia aquí de que se tiene que hacer más en términos de asegurar que todos los elementos básicos de atención a los niños en los primeros mil días tienen que fortalecerse”, insistió.

No obstante, el experto señaló que en Paraguay “ha habido un éxito relativo en las últimas dos décadas” en la reducción de la pobreza gracias a “los altos niveles de crecimiento económico y a una política social enfocada en los sectores más pobres que se remonta a unos quince años atrás.

Tras evaluar la situación de Paraguay, el economista considera que el país puede alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por Naciones Unidas para el año 2030, si no se produce un “empeoramiento de la situación económica” y se mantiene la actual “voluntad política”.

Entre los retos marcados en la agenda, figura eliminar por completo la pobreza extrema y reducir hasta la mitad el porcentaje de pobreza moderada.

Cerca de 1.679.000 personas vivían en situación de pobreza en Paraguay en 2018, lo que representa un 24,2 % de la población total del país, 2,2 puntos menos que el año anterior, de acuerdo a los datos publicados este mes por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC).

El informe también revela que más de 335.000 paraguayos (4,8 % de la población) estaba en situación de extrema pobreza en 2018, lo que supone un aumento de cuatro décimas con respecto a 2017.

Para lograr el objetivo, Davis propone “aprender” de las experiencias de otros países de la región como Brasil, que tiene un modelo de explotación agropecuario similar y que en las últimas décadas ha redirigido “sus políticas para apoyo de los pequeños productores”.

Fuente: EFE

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