Una corte de El Salvador condenó este viernes a cinco miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS13) a 140 años de cárcel cada uno por matar a cuatro personas, entre estas un policía, su esposa y a una hija de la pareja, de 4 años de edad, informó la Fiscalía General de la República (FGR).


El múltiple homicidio fue perpetrado el 3 de noviembre de 2017 en el cantón El Cerro, ubicado en el municipio de Coatepeque (este), y las víctimas respondían a los nombres de Walter Antonio Guardado (policía), A.G. Guardado Varela (menor de edad), Maritza Ivón Varela de Guardado (esposa) y David Esaú Joya Ruiz, este último amigo del agente.

El Ministerio Público explicó que las penas consistieron en 90 años de prisión para cada pandillero por la muerte de la esposa, la hija y el amigo del policía y se les sumaron 50 años más a cada uno por el crimen del agente.

Los sentenciados fueron identificados como Maynor Alexander Anaya Cienfuegos, Nelson Alexander Luna Chinchilla, Jimmy Alexander Reyes Ortiz, Álvaro Esaú Morán Martínez y Luis Alfredo Escobar Polanco.

El agente Guardado fue uno de los 46 policías asesinados en 2017, año especialmente letal para el cuerpo de seguridad salvadoreño, en el que además se registraron 24 homicidios de miembros del Ejército que desempeñaban labores de apoyo a la corporación policial.

Durante 2018 fueron asesinados 32 policías, más 2 empleados administrativos del cuerpo de seguridad, 17 militares, 3 custodios de Centros Penales y un estudiante de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP).

En lo que va de 2019, son 9 los policías víctimas de muertes violentas, a los que se suma un empleado administrativo de la corporación y dos militares.

Las autoridades del país han señalado en diversas ocasiones que con los ataques contra los miembros de los cuerpos de seguridad las pandillas buscan presionar al Gobierno para obtener beneficios carcelarios para sus líderes.

Según el ministro de la Defensa de El Salvador, David Munguía, el país vive un conflicto armado de “baja intensidad” por los constantes enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las estructuras criminales. EFE

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