El presidente brasileño se sumó rápidamente al elogio a las fuerzas de seguridad, en momentos que su imágen esta en fuerte caída, hay rumores de conflicto en su gabinete y hasta le piden la renuncia del vicepresidente.


Un caso policial en Brasil que se convirtió rápidamente en un dato político. La policía brasileña mató a 11 delincuentes en Guararema, en San Pablo y el presidente Jair Bolsonaro se apresuró a felicitar a los agentes por “su rápida y eficiente acción”. El mandatario, que confronta una caída notable de su imagen a apenas tres meses de iniciar el gobierno, se mostró en ese éxito y aplaudió el “trabajo” de los agentes del batallón de operaciones especiales de la Policía Militarizada de San Pablo. Este equipo frustró el intento de asalto a dos sucursales bancarias.

“Felicidades a los policías de la ROTA (iniciales del grupo especializado) por la rápida y eficiente acción contra 25 bandidos fuertemente armados y equipados… 11 bandidos murieron y ningún inocente resultó herido. Buen trabajo!”, afirmó el mandatario en un Twitter, su plataforma preferida para comunicar puntos de vista.

Se trató de dos agencias del Banco do Brasil y del Santander. El asalto se produjo en la madrugada del jueves, pero los delincuentes fueron sorprendidos por la policía con el saldo conocido.

Bolsonaro busca reafirmarse en las cuestiones de seguridad, una de las claves de su campaña, en medio de un mal momento para su imagen que ha venido desplomándose, especialmente por la ausencia de avances legislativos y los tonos fundamentalistas de algunos de sus ministros, además del elogio persistente a la pasada dictadura militar.

Pese a esas posiciones, el sector del gabinete castrense cuestiona duramente a Vélez Rodríguez y también al canciller Ernesto Araújo, otro funcionario de ideas cristianas fundamentalistas. Los militares, por ejemplo, se opusieron al traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén como planteaban estos ministros atento al comercio de Brasil con la Liga Árabe y además por la antigua posición de no injerencia de la diplomacia brasileña. Araújo llamó la atención días atrás cuando calificó al nazismo de movimiento de izquierda y llevó al presidente de visita en Israel a repetir el mismo fallido comentario.

 La aprobación actual del presidente llegaba a 35%, lo que representa una baja del 5% respecto del mes de enero cuando asumió, según una encuesta publicada este viernes por la consultora XP. La empresa Ibope, a su vez, había detectado una caída de 49% de apoyo en enero al 35% en la primera quincena de marzo. Bolsonaro dio a entender que estaría por despedir al ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, un fundamentalista que dijo que hay que corregir los libros de historia para quitar las críticas a la dictadura.

Para empeorar el escenario, hay rumores de conflicto dentro del Gabinete entre los ministro de origen militar y el sector ultraderechista que responde al asesor del mandatario, el filosofo Olavo de Carvallo. El presidente debió salir este viernes a negar esos choques. Pero desde Estados unidos, el estratega político norteamericano Steve Bannon, excoordinador de la campaña de Donald Trump y aliado de Bolsonaro, reclamó la renuncia inmediata del vicepresidente, Hamilton Mourao, un general que es el principal referente de los ministros militares.

Bannon calificó como “inaceptable” que Mourao “intente demostrar que está preparado” para ejercer la presidencia en caso de que Bolsonaro no logre mantenerse en el cargo, según publicó el diario Folha de San Pablo Si Mourao es “un hombre de principios, de honra, debería renunciar mañana a la mañana al cargo y pasar a la oposición”, disparó Bannon que luego dejar el gobierno de Trump se convirtió en el mentor de la agrupación global de ultraderecha El Movimiento El experto en estrategia política y campañas electorales fue el principal convidado a una cena ofrecida por el presidente en la Embajada de Brasil en Washington celebrada el mes pasado.

Fuente: Clarín

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