El papa Francisco envió un mensaje dirigido al arzobispo de París, monseñor Michel Aupetit, con motivo del incendio ocurrido en la tarde del lunes 15 de abril que devastó parte de la histórica catedral de Notre Dame.


En sus palabras, anheló que el templo “vuelva a convertirse, gracias a los trabajos de reconstrucción y a la movilización de todos, en este hermoso tesoro en el corazón de la ciudad, signo de la fe de quienes la edificaron, iglesia madre de su diócesis, patrimonio arquitectónico y espiritual de París, de Francia y de la humanidad”.

En un mensaje dirigido al arzobispo de París, monseñor Michel Aupetit, el papa Francisco expresó su tristeza y aseguró su cercanía espiritual con los franceses, tras el incendio ocurrido el lunes 15 de abril en la histórica catedral de Notre Dame.

“Notre-Dame es la joya arquitectónica de una memoria colectiva, el lugar de encuentro de muchos eventos importantes, el testimonio de la fe y de la oración de los católicos en el seno de la ciudad”, reconoció el Santo Padre, anhelando que “vuelva a convertirse, gracias a los trabajos de reconstrucción y a la movilización de todos, en este hermoso tesoro en el corazón de la ciudad, signo de la fe de quienes la edificaron, iglesia madre de su diócesis, patrimonio arquitectónico y espiritual de París, de Francia y de la humanidad”.

Francisco elogió además el valor de los bomberos, y envió su bendición a la comunidad católica y a todos los habitantes de París y de Francia.

Texto completo del mensaje
Tras el incendio que ha devastado gran parte de la catedral de Notre-Dame, me uno a su tristeza, así como a la de los fieles de su diócesis, a de los habitantes de París y a la de todos los franceses. En estos Días Santos, donde recordamos la pasión de Jesús, su muerte y su resurrección, les aseguro mi cercanía espiritual y mi oración.

Esta catástrofe ha dañado gravemente un edificio histórico. Pero soy consciente de que también ha afectado a un símbolo nacional muy amado por los parisinos y por los franceses sean cuales sean sus creencias. Notre-Dame es la joya arquitectónica de una memoria colectiva, el lugar de encuentro de muchos eventos importantes, el testimonio de la fe y de la oración de los católicos en el seno de la ciudad.

Al mismo tiempo que elogio el valor y el trabajo de los bomberos que intervinieron para circunscribir el fuego, expreso mis mejores votos para que la catedral de Notre-Dame vuelva a convertirse, gracias a los trabajos de reconstrucción y a la movilización de todos, en este hermoso tesoro en el corazón de la ciudad, signo de la fe de quienes la edificaron, iglesia madre de su diócesis, patrimonio arquitectónico y espiritual de París, de Francia y de la humanidad.

Con esta esperanza, le otorgo de todo corazón la bendición apostólica, así como a los obispos de Francia y a los fieles de su diócesis, e invoco la bendición de Dios para los habitantes de París y para todos los franceses.

Fuente: AICA
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