La industria creativa, también conocida como economía naranja, está ganando cada vez más terreno dentro del mercado internacional en esta década. Nos podemos remitir al 2011, año en el que movió US$ 4,3 billones a nivel mundial, 20% más que la economía alemana y más del doble del gasto militar mundial.


Esta información proviene de un libro coordinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado La Economía Naranja: una oportunidad infinita, que es el material que nos motivó a entender de qué se trata la industria creativa y cómo la estamos viviendo en Paraguay. Para profundizar más sobre el tema conversamos con Ricardo Arriola, director ejecutivo de la Federación de Industrias Creativas (FIC).

¿Qué es la industria creativa/economía naranja?  

Las industrias creativas son todas las actividades que tienen como base fundamental la propiedad intelectual, o sea, la materia prima es la creatividad, así como el intelecto y las ideas. A la industria creativa se la considera como la industria sin chimenea, justamente porque no tiene la necesidad de montar grandes fábricas, ya que la base fundamental está plenamente en las ideas y a partir de ahí van a cambiando su forma, dependiendo de cada actividad. La arquitectura, las artes escénicas, el audiovisual, la música, el desarrollo de videojuegos, la programación, el diseño, las programaciones 3D forman parte de la economía naranja, comprendiendo que todas arrojan un producto o un servicio concreto a pesar de tener procesos particulares.

Son actividades que hacen tiempo se realizan, ¿se trata de un reordenamiento de conceptos?

La industria creativa/economía naranja proviene también de organismos que hace tiempo abordan el tema. La Unesco implementó el concepto de industrias culturales, que fue creciendo y abarcó distintas actividades vinculadas con las artes, que antes se consideraban tal vez como ocio y no una fuente de ingresos, pero de a poco se vio que podrían tener preponderancia en lo económico. Después se empezó a incluir al software, la tecnología y otros que también tienen como base la propiedad intelectual.

Posteriormente el BID lanzó el libro La Economía Naranja: una oportunidad infinita, para superar la discusión entre lo cultural y lo creativo y de esta forma se acuña el término economía naranja para aglutinar a ambos sectores bajo el mismo concepto, sin embargo, internacionalmente el Reino Unido impulsa el uso de economía creativa.

¿Cuáles son las actividades que se desarrollan más dentro de la economía creativa en nuestro país?

El sector que más preponderancia tuvo en los últimos años fue el audiovisual. Hubo un salto muy grande desde el 2012 con 7 Cajas, película que puso a Paraguay en la escena internacional, pero también tuvo buenísimos resultados a nivel nacional, cerca de 270 mil personas fueron a verla al cine, nunca hubo tantos espectadores.

El rubro publicitario también hizo que el audiovisual se fortalezca, logró que los profesionales tengan mayor entrenamiento, más marcas nacionales confiaban en la producción nacional porque veían la calidad. Gracias a esto también tenemos más técnicos especializados, iluminadores, diseñadores de vestuarios y un montón de otros roles que antes no existían. Al punto que hoy tenemos marcas internacionales que producen sus materiales en Paraguay por el precio y la calidad.

Por otra parte, el diseño también adquirió relevancia, hay diseñadores paraguayos que se presentaron en pasarelas internacionales y se está desarrollando una escena nacional. Luego hay otros sectores más silenciosos, como empresas de software.

¿Cómo la industria podría ampliar su mercado interno?

Una de las dificultades que tenemos todavía es la capacitación técnica. Muchas veces el talento en Paraguay no encuentra espacios donde desarrollarse, no hay forma en la que una persona se forme más y brinde servicios. No existe un espacio intermedio como la academia ni espacios de capacitación técnica especializada, quizás en términos universitarios sí, pero debe haber lugares de entrenamiento para las personas del sector creativo y debe ser una política de Estado. Si bien las empresas saben qué es lo que se demanda, los institutos privados no tienen condiciones para hacer una inversión de alto riesgo, pero si lo hacemos a través del Ministerio del Trabajo sería más efectivo, siempre y cuando se realice según el nivel de necesidad del mercado.

¿Cuáles fueron los acontecimientos más importantes que tuvieron últimamente en la industria creativa?

La Ley De Fomento al Audiovisual que se aprobó el año pasado, el reconocimiento como industria por parte del Ministerio de Industria y Comercio, y el posterior trabajo en conjunto que dio como resultado los seis ejes para desarrollar la industria creativa: la capacitación, creación de políticas públicas, financiamiento, internacionalización, la creación del hub creativo y el fortalecimiento institucional de la federación.

Obviamente, también la conformación de la Federación de Industrias Creativas es un logro, este hecho es prácticamente un resultado de un trabajo que hicimos ya anteriormente desde el BID Lab, mediante los bonos creativos para la industria que fue coordinado por la Fundación Cird.

Fuente: Info Negocios

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