El jurado popular consideró que el cirujano actuó “en legítima defensa”.


“Confío mucho más en el jurado popular, porque esa gente, como nosotros, tiene sentido común, y la otra no”. Antes del juicio oral en su contra por matar a un ladrón durante un asalto en San Martín, el médico Lino Villar Cataldo (64) centraba todas su expectativas en los ciudadanos que lo iban a juzgar por el caso. Y así lo sostuvo en una entrevista.

Este jueves, los doce integrantes del tribunal, compuesto por un gasista, una profesora de inglés, estudiantes y empleados bonaerenses, creyeron en su versión y lo declararon no culpable.

Durante los alegatos ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) 3 de San Martín, a cargo de la jueza Carolina Martínez, la fiscal Noemí Carreira pidió que fuera condenado por “exceso en la legítima defensa, un delito que prevé penas de entre 1 y 5 años de prisión.

En tanto, el abogado Juan Carlos Maggi, quien representa a la madre de Krabler como particular damnificada, reclamó una pena para el médico por el delito de “homicidio simple agravado por el uso de arma“, penado con entre 8 y 25 años de cárcel.

Finalmente, la posición que se impuso fue la de la defensa de Villar Cataldo, a cargo del abogado Diego Szpigiel, que pidió que su asistido sea absuelto por considerar que actuó “en legítima defensa“.

Tras los alegatos, el acusado pudo pronunciar sus “últimas palabras” ante el jurado, ocasión en la que pidió “disculpas” por la muerte del delincuente, aunque aclaró que él no buscó que eso ocurriera.

“Pido disculpas porque haya habido un muerto, pero yo no lo busqué”, expresó Villar Cataldo, tras lo cual agregó: “Me parece increíble haber llegado a esto, tengo una pena enorme, estoy destruido, se ha desarmado la familia”.

El juicio al cirujano, que nació en Paraguay y a los 7 años vino a vivir a la Argentina, comenzó el lunes en el entrepiso de los tribunales de Ricardo Balbín 1753, de San Martín, por donde desfilaron testigos del hecho y las partes que intervienen en el juicio.

Apenas se conoció el veredicto, el hermano del médico, Jorge Villar Cataldo, expresó en diálogo “Somos creyentes y sabíamos que iba a salir bien. Pero mi hermano tenía miedo“.

“Él no hizo nada mal”, agregó Jorge y sostuvo que la fiscal y la querella “quisieron demostrar que él agredió, que él lo buscó (al ladrón), pero él no lo buscó. En ese momento, cuando le pegaron con ese caño, le dieron un mazazo en la cabeza”, aseguró.

El hermano del médico dijo además que “toda su familia se destruyó” y que “sus hijos dejaron de vivir en sus casas. Ahora están todos amontonados”. A la vez, dijo que tienen miedo de una venganza: “Ahora no sé lo que podrán hacer. Siempre estaban las amenazas. Tengo miedo de las represalias y que sean sobre sus hijos”.

Ya era sabido, esto era cantado. Seis tiros, el dador de vida, el que daba fiado, el que curaba baleados. Le digo a la gente que se acerque a Cataldo, que tenga cuidado”, dijo Silvia, la madre de Ricardo Krabler.

Además se despachó: “Salió absuelto, lo felicito. Sabiendo que es portador de tres armas, con una 9 milímetros mató a mi hijo. Todavía le quedan dos 38. ¿Si sigue matando, va a seguir siendo un dador de vida, un santo, un inocente, porque tiene una matrícula, una placa? ¿Esa es la Argentina que quieren, la justicia por mano propia? Entonces yo le digo a la gente que se acerque a Cataldo que tenga cuidado porque tiene dos armas de su legítima defensa y va a seguir matando“.

Según dio por probado la fiscalía, el asaltante le dio un culatazo en la cabeza, se subió al vehículo del médico con fines de robo y terminó muerto de cuatro balazos efectuados por el imputado con una pistola Bersa Thunder Pro calibre 9 milímetros.

“Cuando el encartado decidió disparar contra Krabler ya no estaba en riesgo su vida, sino sólo el derecho de propiedad que tenía respecto de un automóvil asegurado. Su conducta entonces devino desmedida, puesto que en su afán de retener su automóvil ha afectado el bien jurídico de más valor, es decir la vida”, señaló la fiscal en el requerimiento de elevación a juicio.

Durante sus últimas palabras, el miércoles antes del veredicto, Villar Cataldo le dijo que defendió su vida cuando vio “de cerca a la muerte” y aseguró que no tuvo intención de matar a Krabler.

“Efectué disparos porque sentí que en ese momento me mataban, hubo amenaza verbal en todo momento, ‘te voy a matar hijo de puta‘, y me apuntaba con ese pistolón que asusta a cualquiera”, sostuvo Villar Cataldo.

Según su testimonio, él había comprado una pistola calibre 9 milímetros que registró “en forma legal” porque había sido “asaltado en siete ocasiones”, dos de ellas en su vivienda bajo la modalidad de “entradera”.

 Fuente: Clarín
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