El servicio de streaming de videojuegos de Google aún está muy verde, pero por lo que hemos probado, puede que realmente pueda conseguir parte del mercado de las videoconsolas


El pasado mes de marzo Google anunció Stadiasu futuro servicio de streaming juegos en la nube que acaba con la necesidad de tener una consola o un PC potente para jugar a juegos con elevada calidad gráfica.

Stadia se apoya en miles de servidores repartidos por todo el mundo y próximos a los domicilios de los jugadores para eliminar la latencia (el tiempo que tarda la señal en hacer un viaje de ida y vuelta desde un punto a otro) y así conseguir que cuando un jugador pulsa un botón en el mando, la acción se traslade a la pantalla en la menor cantidad de tiempo posible.

Stadia aspira a transmitir los juegos con calidad 4K y a 60 FPS y con una latencia mínima, clave en algunos juegos de acción en primera persona. Para ello Google tiene dos trucos.

El primero es un sistema de codificación y transmisión de vídeo de elevada calidad pero con una alta compresión, creado específicamente para este servicio. El segundo, un mando especial que se conecta directamente a los servidores de la compañía mediante la conexión WiFi de casa, eliminado pasos intermedios a la hora de transmitir cada pulsación o movimiento.

Este mando no es obligatorio. Se podrá jugar a Stadia en varios dispositivos (móviles, tabletas, ordenadores y hasta televisores inteligentes) con cualquier mando, incluyendo los de algunas consolas, pero el mando oficial de Stadia recorta unos milisegundos de latencia y por tanto es la opción más recomendable.

En PIXEL hemos podido probar este mando y el servicio de juegos, que aún no tiene fecha definitiva de lanzamiento ni un precio orientativo, durante la conferencia de desarrolladores Google I/O que se celebra esta semana en la ciudad de Mountain View, junto a la sede de Google.

Lo hemos hecho con el único juego disponible por el momento en Stadia, que es Assassin’s Creed: Odyssey. Google lo ha utilizado desde octubre del pasado año como parte de una primera fase beta del servicio que funciona sólo en navegadores Chrome y en el mercado estadounidense.

Aunque la conexión en Google I/O era excelente y los servidores de Google estaban literalmente a la vuelta de la esquina, la demostración contaba con una simulación de una conexión típica de fibra en el hogar y estaba limitada a 25 Mbps de velocidad de transferencia.

A esa velocidad, la experiencia no era muy diferente de la que se tiene al jugar a una consola de última generación. Las pulsaciones en el mando se veían reflejadas en la pantalla de forma prácticamente instantánea y se podía jugar sin problemas incluso en escenas de elevada complejidad gráfica.

Una de las ventajas de estos sistemas de juego en la nube es que Google puede dedicar enormes recursos para conseguir que los juegos se vean con la mayor calidad gráficaposible, ya que sólo tiene que transmitir al usuario la señal de vídeo de la acción.

En este caso, se trataba de una imagen con resolución 1080p, pero debido a la limitación de la pantalla en la que se juagaba. Google ejecutaba la demostración en el navegador Chrome de un ordenador Pixelbook conectado a un televisor mediante HDMI, pero la idea es que en un futuro una app en la propia televisión sea más que suficiente.

El mando se parece mucho al de la consola Xbox. Es cómodo en la mano y tiene los botones habituales hoy en día en cualquier controlador, incluyendo dos gatillos y dos botones en la parte superior, cuatro botones de acción principal y dos sticks direccionables pulsables, además de varios botones de función complementarios en el frontal.

El modelo de la demostración estaba conectado mediante cable para evitar las interferencias por la alta cantidad de señales WiFi durante la conferencia, pero según los responsables de la compañía, la diferencia a la hora de usarlo en modo inalámbrico es nula.

Google no ha confirmado aún el precio del servicio ni, tal vez más importante, el catálogo de juegos al que los jugadores podrán acceder, pero si logra mantener la calidad de la experinecia que ha mostrado durante Google I/O, la posibilidad de que desplace a parte de los jugadores de consolas de salón no es pequeña.

La experiencia de jugar a Stadia es prácticamente indistinguible a la de jugar en un PC o una PS4, incluso en un juego que puede llegar a tener escenas de acción bastante rápidas, y hay ventajas adicionales, como no tener que preocuparse de mantener un PC equipado con la última tarjeta gráfica o el ruido que hace la consola al jugar a los títulos más complejos.

Fuente: El Mundo

Compartí: