El obispo emérito de Encarnación, Ignacio Gogorza, exhortó este miércoles al Gobierno a que revierta la "crisis del sistema" penitenciario reflejado en la superpoblación de las prisiones que las convierte en un "espacio de exclusión que no promueve la rehabilitación".


En el tradicional tedeum en la Catedral de Asunción por el 208 aniversario de la independencia de Paraguay y en presencia del presidente Mario Abdo Benítez y varios ministros, el prelado calificó de “lamentable” la situación en las cárceles paraguayas y criticó la “provisión alimentaria” en las mismas y el uso de “pasillos e intemperies” para alojar a los reclusos.

Gogorza pidió al Gobierno que analice y revierta esa “problemática” e indicó que deben adoptarse las “medidas necesarias para que la prisión preventiva no genere arbitrariedades e injusticias”, ya que el uso de esa medida cautelar por parte del sistema Judicial es la principal causa de la superpoblación carcelaria.

El 80 % de los cerca de 15.000 presos de Paraguay lo están bajo esa medida, sin sentencia firme debido al estancamiento de los procesos judiciales y la lentitud del sistema, según datos oficiales correspondientes a finales de 2018.

Además, el estatal Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) estimó también a finales del año pasado que la tasa de ocupación del sistema penitenciario paraguayo, con capacidad para unos 9.000 reos, asciende al 337,7 %.

A comienzos de año, el Gobierno ya anunció su intención de construir más cárceles, incluyendo una de máxima seguridad para prevenir los problemas de seguridad que acarrea la superpoblación.

Durante su homilía, el obispo afeó al Estado la “baja calidad” en la ejecución del gasto público, así como la “casi nula inversión en infraestructuras y obras sociales y justas” y el “favoritismo político” existente a su juicio en la función pública.

Gogorza enumeró además varias “prioridades” que “requieren la atención urgente” del Ejecutivo, entre ellas la lucha “implacable” contra la corrupción o una reforma educativa basada en “los valores de la democracia y el discernimiento crítico” y que “elimine el fanatismo”.

También pidió mejoras en el sistema sanitario y de prestaciones sociales, así como una reforma agraria focalizada en proveer una “vida digna a los campesinos”.

En el plano internacional advirtió de la “atención inclaudicable a los derechos del Paraguay” que el Gobierno debe anteponer en la renegociación del Tratado de Itapú, que deberá cerrarse en 2023 y que regula la gestión compartida entre Paraguay y Brasil de la represa homónima.

En concreto, Brasil y Paraguay deben renovar el anexo C de ese acuerdo, que actualmente obliga a Paraguay a vender a su vecino y a precio de coste los excedentes del 50 % de la energía que le corresponde.

Como es habitual, el prelado, que sustituyó en el tedeum al arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, de visita oficial en el Vaticano, reivindicó el papel social de la familia y el matrimonio tradicionales e hizo una defensa de la “vida”, en contraposición al aborto, prohibido en el país.

Asimismo reivindicó la “alianza histórica y progresiva” entre el Estado paraguayo y la Iglesia católica en favor del “bien común” y la búsqueda de “la verdad y la justicia para todos”.

A pesar de que la Constitución paraguaya establece que ninguna confesión tendrá carácter oficial sí hace una mención especial a las relaciones con la Iglesia católica que deben basarse, según la Carta Magna, en la independencia, la cooperación y la autonomía.

Fuente: EFE

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