La propuesta de la Casa Blanca quiere que medio millón de permisos sean por razones familiares y otro medio millón por la capacitación profesional y educativa y el dominio del idioma inglés


Después de casi dos años y medio de luchas políticas y judiciales, Donald Trump ha presentado hoy su proyecto de inmigración para Estados Unidos. Es un proyecto elaborado por el yerno y asesor de Donald Trump, Jared Kushner, que sólo concreta una cosa: la prioridad a la inmigración cualificada, siguiendo el ejemplo de Canadá.

Trump lo ha anunciado como un plan basado en el consenso, y ha pedido a la oposición demócrata que “deje de lado la política” a la hora de debatirlo. Como parte de su peculiar interpretación del término consenso, Trump ha afirmado, inmediatamente después, que “los demócratas están proponiendo fronteras abiertas, salarios bajos, y, francamente, caos y un país sin ley. Nosotros estamos proponiendo un plan migratorio que pone los empleos, los salarios, y la seguridad de los estadounidenses primero”.
En la actualidad, Estados Unidos otorga alrededor de un millón de permisos de trabajo y residencia permanentes (la llamada ‘Green Card’) al año. De esa cantidad, alrededor de 860.000 casos son por reunificación familiar, mientras que sólo algo más de 100.000 se basan en méritos. La propuesta de la Casa Blanca quiere equilibrar ambos criterios, de modo que medio millón de permisos sean por razones familiares y otro medio millón por la capacitación profesional y educativa y el dominio del idioma inglés de los candidatos. Esta última propuesta es llamativa, dado que Estados Unidos no tiene un idioma oficial.

La propia familia de Donald Trump es un ejemplo de las prácticas que el presidente quiere prohibir. Su esposa, Melania, logró su permiso de residencia por medio del sistema conocido como ‘Habilidad Extraordinaria’, que tiende a otorgarse a personas con un amplio historial de publicaciones y una trayectoria profesional larga en el país. El hecho de que la primera dama lograra su visa siguiendo ese procedimiento ha sido controvertido, toda vez que la mayor parte de las publicaciones que divulgaron la obra de soltera de Melania Knauss (desde su matrimonio, Melania Trump) son catálogos de trajes de baño.

Una vez lograda la ‘Green Card’, Melania trajo a EEUU a sus padres, dos jubilados eslovenos cuya aportación al PIB de la primera economía mundial parece orientarse en principio, más que a la innovación, al consumo de productos farmacéuticos. Ese tipo de inmigración es el que Trump ahora quiere limitar.

El documento, que aparentemente no ha sido concluido, no toca las cuestiones más controvertidas del debate migratorio estadounidense: la entrada de personas indocumentadas, la situación de 11 millones de ilegales en el país, y la naturalización del aproximadamente millón de ‘dreamers’, es decir, de personas que llegaron a EEUU con sus padres, cuando eran menores – muchos de ellos con pocos meses o años de edad – y han pasado toda la vida en ese país.

Esos vacíos cuestionan la viabilidad del plan. Aunque la idea de que Estados Unidos use como criterio para aceptar inmigrantes la cualificación de éstos cuenta con amplio apoyo tanto entre republicanos como demócratas, parece muy improbable que el Congreso vaya a aprobar el plan. La razón es que los republicanos exigen un mayor control de la inmigración ilegal, y los demócratas no van a aceptar ninguna propuesta que no incluya, como mínimo, un camino hacia la legalización permanente de los ‘dreamers’.

Hay, además, otros elementos que actúan contra el proyecto de la Casa Blanca. En el Partido Republicano existe una creciente oposición a todo tipo de inmigración, legal o ilegal. Y entre los demócratas es prácticamente anatema cualquier propuesta que limite todavía más el derecho de asilo, que ha sido drásticamente recordado por Trump.

Según el diario ‘The Washington Post’, Kushner y otros asesores del presidente se han reunido en la última semana con los líderes de los dos partidos y han comprobado que el respaldo al plan es bajo.

Compartí: