Dejando una estela de corazones rotos y con las redes sociales ardiendo dijo adiós a sus millones de seguidores "Game of Thrones", la popular serie de televisión que se labró su propio final alejado de la saga de novelas que le dio vida.


Tras casi una década de batallas épicas, dragones y reyes que conquistaron la televisión, la historia de los siete reinos dejó sentado un debate sobre la última de sus ocho temporadas, para muchos esperada y para otros toda una decepción.

Imprevisible de principio a fin, la producción de HBO superó con creces los pronósticos de los más avezados e incluso antes de aparecer en las pantallas la última escena, como si de una de sus inolvidables combates se tratara, la sangre llegó al río hasta extenderse por las redes sociales.

Pero entre críticas y desilusiones, los récords de audiencia nunca abandonaron la serie y su penúltimo episodio, The Bells, fue visto por 12,5 millones de personas en Estados Unidos en la difusión inicial –la mayor audiencia en la historia de la serie– y por 18,4 millones de usuarios de las plataformas de HBO.

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