Las crecientes dificultades del presidente brasileño para gobernar y las revisiones a la baja de las previsiones económicas hacen mella en las expectativas de los inversores


La avalancha de noticias sobre las dificultades de Jair Bolsonaro para gobernar, las revisiones semanales a la baja del crecimiento de la economía brasileña —que es probable que retroceda este primer trimestre— y las recientes manifestaciones en la calle contra los recortes del presidente brasileño han enfriado la euforia de los mercados financieros ante el cambio político en el gigante sudamericano. Ni siquiera la presencia de un liberal al frente del Ministerio de Economía, Paulo Guedes, que cuenta con el aprecio y el apoyo del mercado, ha sido suficiente para mantener el encanto y la fe en el nuevo mandatario. La luna de miel ha durado poco.

Los especialistas consultados por el medio EL PAÍS ponderan, sin embargo, que, a pesar de percibir que el compromiso político de Bolsonaro en el Congreso es menor de lo que se imaginaba cuando fue investido, los operadores financieros todavía tienen la esperanza de que la reforma del sistema de pensiones —la mayor apuesta del equipo económico para devolver la confianza a los inversores y retomar el crecimiento del país— pueda salir adelante este año.

Camila Abdelmalack, economista de Capital Markets, destaca que el apoyo del mercado al presidente siempre se ha sustentado en el proyecto económico de reformas presentado por Bolsonaro y no en tanto en su ideología. Pero, en los últimos meses, la lectura es que el mandatario estorba el desarrollo de su propio plan con comentarios polémicos y un empeño por asuntos irrelevantes. “La situación es tensa porque el mercado había considerado que la reforma se aprobaría más rápido y fácilmente. Pero la dificultad no está en la reforma en sí, sino en la falta de articulación de Bolsonaro: se expresa de forma equivocada [este martes ha afirmado que el problema del país son los políticos], inflama polémicas y acaba desviando al Congreso del tema central”, apunta.

Las turbulencias políticas de los últimos días se han dejado sentir en el tipo de cambio. En las dos últimas semanas el real se ha dejado un 3,25% con el dólar. La moneda estadounidense llegó a alcanzar el valor de 4,10 reales. “Aunque el cambio también sufra influencias del exterior, el real ha sido la moneda de los países emergentes que más se ha devaluado. Es un reflejo de la inestabilidad de Brasil”, afirma Abdelmalack. Sin embargo, la analista de Capital Markets cree que los parlamentarios se están esforzando para aprobar la reforma de las pensiones. Y los inversores se aferran a esta esperanza. “Contamos con que el texto sufra algunas enmiendas, pero se apruebe; el Congreso es consciente de la relevancia de la reforma, aunque no apoye al Gobierno”, agrega.

Silvio Cascione, analista de la consultoría política Eurasia, también cree que se va a aprobar la reforma, aunque la tensión entre el presidente y el Congreso pueda dificultar el trámite. “El propio Congreso se está apropiando de esta agenda del Ejecutivo y la protege, ya que los diputados temen que la crisis pueda instaurarse si la reforma no se aprueba y quieren blindar el proyecto”, explica. Sin embargo, es difícil saber si otras reformas y medidas se tratarán de la misma forma en un Gobierno que no tiene una base de apoyo parlamentario consolidada. “El hecho de que la reforma de las pensiones esté blindada no significa que la tensión política no esté creciendo. Hay riesgo de que se paralicen medidas provisionales [decisiones presidenciales que requieren ratificación] y proyectos, lo que perjudicaría los planes económicos del Gabinete”, explica.

Según Sérgio Vale, economista jefe de la consultoría MB Asociados, el mercado se ha dado cuenta de cómo gobierna realmente Bolsonaro. «Existía la ilusión de que sería diferente [una vez llegado al poder], pero él no muestra señales de que vaya a cambiar. Sigue con el espíritu de guerra de las elecciones, los hijos lo incitan, le da demasiada importancia a nimiedades y a la cuestión de las costumbres», explica.

Fuente: El País

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