"Jerusalén es nuestra y de nadie más", cantaron hoy decenas de miles de israelíes que colmaron las calles de la ciudad para conmemorar lo que consideran su reunificación en la Guerra de los Seis Días de 1967, que para el resto del mundo marcó el inicio de la ocupación sobre la parte oriental de la urbe.


Los congregados, hombres y mujeres que marcharon por separado, siendo en su mayoría jóvenes religiosos y nacionalistas de derecha, llegaron a la Ciudad Santa de distintas partes de Israel, y también de los asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados.

“Estoy muy emocionado porque hoy es un día único, la gente congregada aquí ha venido de todo el país, es una jornada muy especial”, declaró a Efe David Khinas, uno de los participantes de la marcha, quién aseguró en tono alegre, entre los cánticos de sus acompañantes, que “Jerusalén es la ciudad sagrada del pueblo judío”.

La muchedumbre desfiló desde el oeste de la ciudad con ambiente festivo, con los organizadores del desfile que instaron al público “a no generar problemas con los árabes”, y durante su marcha destacó el color azul y blanco de las banderas israelíes que enarbolaban, así como el entusiasmo de muchos adolescentes que lucían en su cabeza la kipá (solideo judío) mientras bailaban y saltaban.

Ante un fuerte dispositivo policial y medidas de seguridad reforzadas, los israelíes cantaron canciones sobre temas bíblicos y relacionados con pasajes de la Torá (Pentateuco), mientras muchos bailaban en círculo en su camino hacia la Ciudad Vieja de Jerusalén, por la cual se adentraron rumbo al Muro de las Lamentaciones, el vestigio del lugar más sagrado para el judaísmo, situado en territorio ocupado.

Al acercarse hasta las murallas de la parte más antigua de la urbe, las mujeres se adentraron en ella a través de la puerta de Yafa, y los hombres recorrieron parte del perímetro amurallado del casco viejo para dirigirse a la puerta de Damasco (Bab el Amud, en árabe), principal acceso a las callejuelas del barrio musulmán.

Entre las pancartas que se vieron en la marcha había símbolos del grupo ultraderechista Lehavá, así como banderas de formaciones políticas de derecha, como el Likud, que encabeza el primer ministro israelí en funciones, Benjamin Netanyahu.

Entre los cargos políticos que asistieron al evento destacó la presencia de la ministra de Cultura, Miri Reguev, también del Likud.

“Volvimos a casa hace 52 años, en Jerusalén, nuestro hogar, para quedarnos aquí”, declaró la política.

Para Tsuriel Horowitz, judío ortodoxo de 25 años, “que los judíos volvieran a Jerusalén después de 2.000 años de exilio es apasionante”, mientras que desfilar por el barrio musulmán de la Ciudad Vieja no le supone un problema y no lo considera ofensivo hacia los palestinos.

“Queremos dar una mano a la gente musulmana, vivir en paz con ellos y adorar a nuestro dios, que es su dios”, añadió Horowitz, residente en la colonia israelí de Otniel, cerca de la ciudad palestina de Hebrón, en Cisjordania ocupada.

Durante su paso por la Ciudad Vieja, a pesar de la recomendación de la Policía de que los negocios palestinos de la zona permanecieran cerrados, algunas tiendas se mantuvieron abiertas, con sus propietarios que observaron la marcha ante la protección de los agentes policiales.

Fuente: EFE

Compartí: