A una semana de las elecciones para renovar el Parlamento europeo que alteraron los equilibrios políticos y dejaron un bloque más fragmentado, bajo el acecho de fuerzas soberanistas que, si bien no descollaron, se hicieron presentes, el Papa auspició ayer que "Europa vuelva a ser el sueño de los padres fundadores", en referencia a aquellos que sentaron las bases de la Unión Europea (UE).


En la tradicional conferencia de prensa que concedió en el vuelo que lo trajo de regreso de su viaje de tres días a Rumania, no ocultó su preocupación por el Viejo Continente. “Si Europa no mira bien sus desafíos futuros, se marchitará. Ya me permití decir en Estrasburgo que siento que Europa está dejando de ser la madre Europa, sino que se está convirtiendo en la abuela Europa: está envejecida, ha perdido la ilusión de trabajar unida”, lamentó. “Quizás alguien se puede preguntar: ¿pero no será este el final de una aventura de 70 años?”.

Francisco subrayó la necesidad de “retomar la mística de los padres fundadores”. “Europa necesita de sí misma, de su identidad, debe reencontrarse a sí misma y superar las divisiones y las fronteras”, dijo. “Estamos viendo fronteras en Europa y esto no está bien. Es cierto que cada país tiene su propia identidad y debe custodiarla, pero con la mística del poliedro. Hay una globalización en la que se respetan las culturas de todos, pero, por favor, que Europa no se deje vencer por el pesimismo y por las ideologías”, pidió. “Porque Europa es atacada, no por cañones y bombas en este momento, sino por ideologías que no son europeas, que vienen de afuera o que nacen de algunos grupitos”, siguió. Y llamó a recordar a la Europa “dividida y beligerante” de las dos guerras mundiales, para aprender de la historia y “no volver” a eso.

En una conferencia de prensa de media hora, en la que se mostró muy entusiasmado con su viaje a Rumania -país de mayoría ortodoxa-, el Papa fue diplomático ante otra pregunta sobre el hombre fuerte del gobierno italiano, Matteo Salvini, líder de la derechista y xenófoba Liga, que hizo uso de símbolos religiosos durante la campaña electoral para las recientes elecciones europeas.

Al margen de aclarar que si nunca recibió a Salvini -ministro del Interior y viceprimer ministro- fue porque no hubo un pedido, aseguró que prefería no expresarse sobre el tema porque no entendía la política italiana. “Sería imprudente de mi parte”, afirmó. Pero habló, en general, de la “enfermedad” de la corrupción que hay en la política. “Debemos ayudar a los políticos a ser honestos y a no hacer campaña con modos deshonestos, con calumnia, difamación, escándalos y sembrando odio y miedo. Esto es terrible. El político nunca, nunca debe sembrar odio y miedo, sino solo esperanza”, sentenció.

En la última jornada de un agotador viaje de tres días a Rumania -país ya visitado por San Juan Pablo II en 1999- , luego de beatificar a siete mártires greco-católicos del régimen comunista en Blaj, en el altiplano de Transilvania, el Papa sorprendió a los gitanos con un fuerte mea culpa. “Llevo un peso en el corazón. Es el peso de las discriminaciones, de las segregaciones y de los maltratos que han sufrido vuestras comunidades”, dijo, en un encuentro con una comunidad gitana del barrio más antiguo de Blaj. “Pido perdón -en nombre de la Iglesia al Señor y a vosotros- por todo lo que a lo largo de la historia los hemos discriminado, maltratado o mirado de forma equivocada, con la mirada de Caín y no con la de Abel, y no fuimos capaces de reconocerlos, valorarlos y defenderlos en vuestra singularidad”, admitió.

Si bien San Juan Pablo II, en la histórica Jornada del Perdón por los pecados de la Iglesia de marzo de 2000 había incluido a los gitanos en su mea culpa, el pedido de Francisco, realizado en el país europeo con el mayor número de gitanos, fue más allá. Según cifras del último censo, en 2011, en Rumania hay unos 621.000 gitanos, aunque se cree que, en verdad, hay 2 millones. Del medio millón de gitanos asesinados en campos de concentración nazis, unos 20.000 fueron masacrados en Rumania.

Fuente: LN.ar

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