La delegación mexicana liderada por el canciller Marcelo Ebrard inició ayer lunes las conversaciones con EE.UU. para evitar los aranceles a sus exportaciones, que calificó de "contraproducentes", mientras el presidente Donald Trump ignoró los llamados al "diálogo" y exigió "acciones" antes del 10 de junio.


“La imposición de aranceles junto con la decisión de cancelar los programas de ayuda a los países del norte de Centroamérica podrían tener un efecto contraproducente y no reducirá los flujos migratorios”, dijo Ebrard en una rueda de prensa en la embajada mexicana en la capital estadounidense.

No está claro qué más pueda hacer México para satisfacer al presidente, y si eso será suficiente.

“Como muestra de buena voluntad, México debería frenar de inmediato el flujo de personas y drogas por su país y hacia nuestra frontera sur. ¡Pueden hacerlo si quisieran!”, tuiteó Trump el lunes desde Londres.

Los aliados republicanos de Trump advierten que los aranceles a las importaciones desde México afectarán a los consumidores estadounidenses y perjudicarán la economía.

El presidente prácticamente provocó a los negociadores a alcanzar una rápida resolución. “México envía una enorme delegación para hablar sobre la frontera”, tuiteó Trump el domingo. “El problema es que llevan 25 años ‘hablando’. Queremos acciones, no palabras”.

Pero el secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, respondió el lunes que “la mejor manera de lograrlo” es colaborando.

México señaló que sólo tomará ciertas medidas para evitar los aranceles, y descartó por completo un acuerdo de “tercer país seguro” que requeriría que los solicitantes de asilo pidan primero refugio en México.

Fuente: EFE

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