El antiguo y prestigioso periódico británico Financial Times, especializado en noticias y análisis internacional de negocios y economía, el pasado martes 11 de junio publicó un reportaje especial de 10 páginas sobre inversión en Paraguay, escrito por el periodista Michael Stott. El artículo expone una visión positiva del país y destaca la dinámica y el papel que está cumpliendo la actual política exterior paraguaya, como factor determinante para la apertura de nuevos mercados comerciales y la captación de inversiones.


El reportaje tiene un título general que señala: “Un actor atípico de la política exterior emerge de la oscuridad. Una vez aislada del mundo, Asunción sigue hoy nuevos caminos diplomáticos”. Mientras que el título del artículo inicial sostiene: “El fuerte crecimiento aleja las sombras de la historia”.

El reportaje dedica un espacio al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la gestión del canciller Luis Alberto Castiglioni.

Bajo el título: “Actor atípico traza camino propio para salir de la oscuridad”, destaca que “alguna vez escindido del mundo, el Paraguay encara nuevos senderos diplomáticos”.

A continuación se trascribe el artículo firmado por el periodista Michael Stott:

“Cerca de la amplia extensión del río Paraguay en Asunción, y cerca del edificio del Congreso y del Palacio de Gobierno, se erige una torre metálica espejada de color plata. En su base, una placa en chino y castellano marca 60 años de relaciones diplomáticas entre la mediterránea República del Paraguay en Sudamérica y uno de sus aliados globales clave: Taiwán.

La geografía paraguaya, no menos su precaria ubicación en un sándwich entre Argentina y Brasil _dos grandes poderes regionales con los cuales peleó una desastrosa y amarga guerra en el siglo XIX_ le ha llevado en décadas recientes a salir a buscar alianzas poco convencionales, mucho más allá de Sudamérica.

Por décadas, luego de la Guerra de la Triple Alianza en la que el Paraguay perdió 140 mil kilómetros cuadrados de su territorio así como hasta el 90% de la población masculina, el país permaneció inestable y mayormente cortado de acceso al mundo. Otra guerra, esta vez contra Bolivia en la década de 1930, lo alejó incluso más.

Sus cercanas relaciones con Taiwán se retrotraen a la época en que ambos estaban regidos por generales ferozmente anticomunistas. El general Stroessner de Paraguay sintió una relación peculiarmente cercana con Chiang Kai Shek, de Taiwán, aunque nunca se conocieron personalmente. Ambos decidieron en 1957 establecer relaciones diplomáticas.

Luis Alberto Castiglioni, el ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay de hoy, está en la búsqueda de aliados también. Las visitas a Japón, Turquía y Catar entraron a figurar en una ofensiva diplomática para atraer inversores extranjeros. Asunción está a punto de abrir embajadas por primera vez en países de la Europa oriental.

“Son territorios no tradicionales” para el Paraguay, “pero ellos están contemplando con gran interés la posibilidad de abrir operaciones de sus compañías.” Otra vistosa  pluma en el sombrero del ministro fue la visita en abril de Mike Pompeo _la primera al Paraguay de un Secretario de Estado en 53 años. El Primer Ministro de Japón Shinzo Abe hizo una visita inaugural a Asunción y el Emir de Catar también visitó el lugar.

“El boom agrícola del Paraguay lo ha convertido en un país sorprendentemente poderoso”, dijo Christian Sabatini, un docente de la Universidad de Columbia que conoce bien el país. “Ahora puede dar golpes por encima de su categoría y peso específico en la región”.

Los EEUU, un firme amigo desde los días de Stroessner, se mantiene como el principal inversor extranjero en Paraguay. El gobierno conservador en Asunción ha estado en el lado correcto en una amplia virada que lo alejó de las políticas liberales de izquierda a lo largo de las Américas. El Presidente Bolsonaro, de Brasil, con su énfasis en valores tradicionales de la familia y la religión, y su deseo de abrir más bosques tropicales a la explotación agrícola, es un aliado natural.

Asunción ha buscado un acercamiento con el Gobierno Trump denunciando el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. La visita de Pompeo tuvo la intención de subrayar la aprobación del giro en la dirección apropiada en temas tanto domésticos como internacionales, dicen las autoridades norteamericanas, en contraste al izquierdismo de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Washington quiere más acciones de Paraguay, no obstante, en temas de corrupción, lavado de dinero y narcotráfico. Está especialmente preocupado con la creciente influencia de las mafias brasileñas que mueven cocaína del Perú y Bolivia cruzando por el Paraguay. El comercio legal con Brasil y Argentina ha estado creciendo, ayudado por la unión aduanera del Mercosur. Las compañías fabricantes de auto partes del Brasil están entre las que abren plantas en Paraguay para sacar ventajas de los bajos costos de mano de obras e impuestos.

“El Mercosur ha sido muy beneficioso para el Paraguay”, dice el señor Castiglioni. El espera ver una expansión en la apertura de plantas que servirán a la manufactura de los países del Mercosur. Un desafío pendiente para el Paraguay serán las negociaciones a abrirse en este año respecto de la gigantesca represa de Itaipú, propiedad conjunta con el Brasil. El Paraguay busca una tajada mucho mayor de los fondos ingresados por la hidroeléctrica. (Ver artículo en página 5)

El empuje asunceno más agresivo de los últimos tiempos no ha ocurrido sin contratiempos. Una apresurada medida de la administración anterior, del Presidente Horacio Cartes, reconocida por ser pro Israel, de mudar la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén, asociándose a la posición norteamericana en ese tema,  fue retrotraída por la actual administración del Presidente Mario Abdo Benítez. Algunos diplomáticos señalaron que esto no fue consultado de antemano con Washington ni con Israel, causando una aguda reacción de ambos. Israel retiró su Embajador de Asunción en protesta y todavía no ha reabierto su Embajada en Paraguay.

La firme posición del país en favor de Taiwán lo ubica como terreno vedado para Beijing. Por ello, el Paraguay no califica para los préstamos blandos de China ni para los proyectos de rutas e infraestructura. Los ganaderos y sojeros de Paraguay, mientras tanto, están frustrados por tener que canalizar sus exportaciones a China a través de terceros países.

El señor Castiglioni dice que el Paraguay y la China pueden beneficiarse del comercio e inversiones bilaterales pero rechaza toda noción de condicionamientos políticos.  “Como país libre y soberano, no podemos aceptar imposiciones.”

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