La canciller alemana sostuvo que se encontraba "muy bien" después de haber sufrido una tercera crisis de temblores en menos de un mes durante un acto oficial.


“Hago progresos, tengo que vivir un tiempo con eso, pero estoy muy bien, no hay ningún motivo para preocuparse“, enfatizó Angela Merkel al referirse a los espasmos que la han aquejado este miércoles en público.

Vestida con una chaqueta azul, la canciller permanecía de pie junto a su par finlandés mientras sonaban los himnos oficiales de ambos países cuando comenzó a temblar de forma muy visible. Sus brazos, su busto y sus piernas se vieron presa de pequeñas sacudidas, hasta que volvió a caminar.

Aunque Angela Merkel quiera calmarnos, todos se preguntan qué le pasará a esta roca europea que en tres semanas ha tenido tres espasmos en todo su cuerpo durante ceremonias oficiales.

Merkel atribuyó el primero a falta de agua, el segundo al temor que viniera otro ataque como el primero y sus intentos de controlarlo y este, el tercero, a las secuelas de los dos anteriores, lo que es casi decir nada.

Los síntomas de los temblores son en todo caso tan vagos que nadie en círculos médicos se anima a hacer un diagnóstico definitivo, y los hay que van desde tremor psicosomático hasta indicios de Parkinson.

Merkel ha sido siempre admirada por su extraordinaria resistencia física: entre 14 y 16 horas diarias todos los días de la semana se enfrasca en su trabajo con momentos de altísima tensión, pero que su estilo tranquilo y modesto no dejan jamás entrever.

Algo de una desmesurada arrogancia hay sin embargo en esto de creer que este esfuerzo extraordinario a ella, la roca de Europa, no puede afectarla.

La salud de la canciller es tabú en los círculos oficiales y aún la prensa alemana se pregunta con una sorprendente discreción sobre el futuro de esta mujer que tanto mantiene lo poco que sostiene a este país y aún a este continente.

En una semana Angela Merkel cumplirá 65 años y muchos se preguntan qué sería de Alemania y Europa sin esta discreta mujer que hasta ahora nunca, nunca, había perdido el control.
Fuente: TN
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