Venció por 7-6 (3), 1-6, 6-3 y 6-4, 11 años después de ceder ante el español el considerado como el mejor partido de siempre.


Once años después de perder en la final de 2008 el considerado por muchos como el mejor partido de la historia, Roger Federer se reivindicó ante Rafael Nadal, el mismo rival de entonces, y le derrotó tras tres horas y dos minutos, en un duelo que ni mucho menos desmereció la larga rivalidad compartida por ambos. El suizo buscará el domingo ante Novak Djokovic su noveno título de Wimbledon, el vigesimoprimer Grand Slam, tras una confrontación en la que dejó patente su colosal categoría. Federer logró su cuarta victoria ante Nadal en 14 partidos de los majors, y lo hizo en un momento importantísimo de su carrera, cuando el tiempo apremia y las oportunidades se agotan. [Narración y estadísticas (7-6 [3], 1-6, 6-4 y 6-4)]

Decidido, arrojado, con el tenis que le distingue desde hace más de tres lustros, el suizo terminó con su principal adversario de toda la vida, que deberá seguir esperando para levantar un título que se le niega desde 2010. Al igual que sucedió el pasado año, en aquella ocasión ante Djokovic, Nadal varó en semifinales. Tampoco puede decirse que no venda cara su piel.
Bajo la fisonomía que lleva mostrando todo el torneo, Nadal disputó un primer set frenético, obligado a aceptar las condiciones propuestas por Federer. Era un auténtico partido de Wimbledon, con intercambios breves y veloces, escaso el margen de intervención más allá del servicio o el resto. El suizo estaba en su salsa en la esencia de su tenis y aplicaba con acierto la norma de buscar más adentro su revés, que le permitió ganar los seis últimos duelos ante Nadal en superficies rápidas.
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