El meta madrileño ejercerá como nexo entre jugadores, técnicos y directiva del Oporto y el club informa que lo hará mientras se recupera de su problema de salud.


“Voy a hacer algo diferente a lo que habitualmente hacía, que era estar en el terreno de juego”, previene Iker Casillas, que abre la puerta a una retirada un poco antes de lo que hubiese deseado. Con 38 años y con el deseo, tanto suyo como del Oporto, de llegar a convertirse en cuarentón bajo los palos del equipo portugués, el primer español en alzar como campeón la copa del mundo firmó el pasado 20 de marzo una extensión de su contrato que le vincula al cuadro luso la próxima temporada con opción a otra más. Cuarenta días después sufrió un infarto mientras se adiestraba con el equipo. Hace dos semanas se reintegró a su día a día, pero no a los entrenamientos. Ahora anuncia que ejercerá de “nexo” entre jugadores y entidad. “El entrenador me dijo que me quería con ellos, cerca de los jugadores porque iba a haber varios cambios, gente nueva. Voy a hacer lo posible por ayudar a mis compañeros”, explica el guardameta, que ayer, ya en su nuevo rol, se desplazó con el Oporto hasta Lagos, en el Algarve, donde el equipo completará su trabajo de pretemporada.

Ni Casillas ni el Oporto aluden a una retirada definitiva, pero resulta sencillo entender que el futbolista ha hecho un punto y aparte en su trayectoria profesional. Los eminentes cardiólogos que le operaron en el Hospital CUF Porto repararon la obstrucción arterial que propició su infarto. Lo hicieron mediante una intervención que le obliga a llevar un stent, una pequeña prótesis metálica similar a un muelle que garantiza que el vaso sanguíneo afectado se mantenga abierto, una situación en la que es aconsejable el ejercicio físico, pero no la exigencia del deporte de competición. Y más mientras deba medicarse, situación que en el mejor de los casos se extenderá durante unos meses más. “Mientras se recupera del problema de salud será parte del staff directivo del equipo”, informa el Oporto. Imbuído en su nuevo rol, Casillas anuncia que durante las próxima semanas apoyará el objetivo de sentar los cimientos de una buena temporada, pero ni él ni nadie fija una fecha de reaparición de corto. Sí, por el contrario, se apunta que su nueva labor puede extenderse a otras funciones directivas todavía por definir.

“El Oporto se está portando maravillosamente con Iker”, apuntó Carlo Cutropia, representante del futbolista en unas declaraciones difundidas por el canal de televisión ESPN cuando el jugador regresó de vacaciones para reincorporarse al equipo. Ya entonces se apuntaba que Casillas iba a asumir una labor de enlace entre el vestuario, el técnico Sergio Conceiçao y la directiva presidida por el eterno Jorge Nuno Pinto da Costa, al comando de la entidad desde abril de 1982, poco menos de un año después de que naciese Iker Casillas. “Es uno de los nuestros y queremos que se quedé en Oporto hasta que lo desee”, apuntó el veterano dirigente poco después de renovar el vínculo contractual. “Nunca conocí una estrella con su humildad”, sostiene Pinto da Costa sobre su futbolista.

Ayer Casillas habló como si todavía se fuese a calzar las botas. “Vamos a prepararnos para hacer el mejor inicio de temporada posible. Tenemos varias semanas de trabajo por delante y queremos hacer una gran temprada, ganar la Liga, las Copas y hacerlo lo mejor posible en Europa”, apuntó antes de partir hacia la concentración en el sur de Portugal. No le espera, con todo, una labor sencilla. Ese papel como referencia que engarce césped, caseta y despachos ya fue testado anteriormente en varios clubs, casi siempre sin continuidad en el tiempo, pocas veces bien definido. Dotarlo de contenido no deja de ser un reto para un hombre acostumbrado a superarlos. En las cuatro temporadas que ha cumplido en Oporto, Casillas disputó 156 encuentros oficiales y dio continuidad a una carrera deportiva que le sitúa por encima del millar de partidos como profesional en veinte campañas.

Fuente: El País

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