Se desconocen aún los motivos. Habría dos detenidos.


Al menos cuatro oficiales de la Policía de Filadelfia fueron baleados este miércoles por la tarde. Uno de ellos recibió un disparo en la cabeza y se encuentra en condición crítica. El hecho tuvo lugar en la sección de Nicetown-Tioga al norte de la ciudad.

Otro oficial de policía recibió un disparo en ambos brazos y se encuentra en condición estable. La condición del tercer uniformado no se divulgó de inmediato.

El incidente habría ocurrido en un vecindario con elevada tasa de crimen, en la ciudad de Tioga, al norte de Filadelfia.

La uniformada habría intercambiado disparos con un sospechoso dentro de una casa. Al menos otras dos personas están bajo custodia de la policía.

El tiroteo se registró en la cuadra 3700 de las calles 15th y Butler cerca de la Universidad Temple. De hecho, el campus de medicina de ésta fue puesto bajo cierre preventivo.

En tomas de video fue posible apreciar una enorme presencia policial en el vecindario, y muchos de los agentes tenían las pistolas desenfundadas.

En el video también pudo verse a otros dos agentes que cargaban a un hombre y lo colocaban en la parte trasera de otro vehículo patrulla.

Un oficial del Departamento de Policía de Filadelfia dijo en su cuenta de Twitter que hay un tiroteo “en curso” en el centro de Filadelfia y pidió “evitar el área”.

“Varios oficiales del PPD (siglas en inglés del Departamento de Policía de Filadelfia) han resultado heridos”, añadió la fuente en el tuit.

La cadena de televisión CNN, que habló de tres policías heridos, indicó que los agentes se habían dirigido a una casa, con motivo de un “incidente de narcóticos”, cuando se desencadenó el tiroteo.

Este incidente se produce después de las masacres de Dayton, donde el domingo 4 de agosto nueve personas murieron antes de que las autoridades abatieran al atacante, y de El Paso, que un día antes vivió un atentado perpetrado por un sujeto que acabó con la vida de 22 personas, entre ellas las de ocho mexicanos.

Estos hechos han reabierto el debate sobre el endurecimiento de las leyes de porte y venta de armas en Estados Unidos y han puesto al presidente Donald Trump, en el ojo del huracán, ya que demócratas y activistas han atribuido lo ocurrido en El Paso, localidad fronteriza con México, a su discurso antiinmigrante.

El pasado 9 de agosto, Trump aseguró que estaba trabajando con el Congreso para endurecer los controles de antecedentes para los compradores de armas, pero consideró que esa reforma debe tener en cuenta las ideas de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés).

Trump afirmó en Twitter que estaba teniendo “serias conversaciones” con el liderazgo de la Cámara de Representantes y del Senado para mejorar la verificación de antecedentes, una medida a la que tradicionalmente se ha opuesto la NRA y la mayor parte del Partido Republicano.

“También -añadió Trump- he estado hablando con la NRA, y otros, para que sus muy fuertes opiniones puedan tener representación y ser respetadas”.

Esta idea del mandatario ha causado cierta polémica, ya que algunos sectores de la sociedad estadounidense creen que la NRA con sus generosas donaciones a políticos han conseguido comprar a los miembros del Congreso y evitar que aprueben cualquier ley para fortalecer el control de armas.

Fuente: Clarín

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