El presidente francés aboga por una "estrategia de la audacia" en diplomacia y ha puesto como ejemplo el papel que Francia tuvo este fin de semana en la cumbre del G-7 en Biarritz


El presidente francés, Emmanuel Macron, ha hecho este martes un llamamiento a los embajadores franceses a convertir a Francia y a Europa en “una potencia del equilibrio” en un mundo cada vez más bipolar con dos grandes potencias: China y Estados Unidos. Macron también ha abogado por una “estrategia de la audacia” en diplomacia.

El presidente ha recordado a sus embajadores que el orden internacional surgido de la Segunda Guerra Mundial “se ha alterado de forma sin precedentes” con la aparición de nuevas potencias como China e India, y ha advertido de que “estamos viviendo el fin de la hegemonía occidental en el mundo”. Por ello, ha considerado necesario “repensar” el orden internacional y el lugar que Francia y la Unión Europea ocuparán en ese nuevo mundo.

“No somos una potencia alineada” a Estados Unidos, aunque Washington sea un aliado “importante”, ha dicho Macron en el tradicional discurso ante su cuerpo diplomático que marca el comienzo del nuevo curso político y en el que ha presentado las estrategias de Francia en política exterior.

“No somos una potencia que considera que los enemigos de nuestros aliados también son los nuestros”, ha añadido el mandatario. Macron piensa que Francia y la Unión Europea no pueden quedarse como “meros espectadores”, sino que deben actuar para no perder el control y mantener su posición en el mundo.

Para lograrlo ha abogado por llevar a cabo “una estrategia de la audacia” en diplomacia. “Lo que yo les invito a hacer es a tener esa audacia y, por decirlo de algún modo, esa libertad de acción muy profunda”, ha dicho Macron a su cuerpo diplomático.

El presidente francés ha puesto como ejemplo de esa “estrategia de la audacia” el papel que Francia tuvo este fin de semana como “potencia de equilibrio” entre Estados Unidos e Irán en la cumbre del Grupo de los Siete (G-7) en Biarritz, suroeste del país.

Macron invitó por sorpresa a la cumbre al ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Javad Zarif, creando “las condiciones para una desescalada” entre Estados Unidos e Irán con este golpe de efecto. Y logró que el presidente estadounidense Donald Trump aceptara una reunión cara a cara con su homólogo iraní, Hasan Rohani.

El presidente francés considera que estos son “unos primeros resultados”, aunque ha reconocido que “todavía son frágiles”, pues habrá que ver si finalmente tiene lugar o no el encuentro entre Trump y Rohani.

Macron busca salvar el Acuerdo Nuclear Iraní (JCPOA, por sus siglas en inglés), firmado en julio de 2015 y del que Estados Unidos se retiró. Irán y seis potencias internacionales (China, EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia y Alemania) llegaron a un acuerdo para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones internacionales. Trump ha vuelto recientemente a imponer sanciones a Teherán.

En su discurso ante el cuerpo diplomático, Macron también ha instado a los europeos a “repensar nuestra relación con Rusia”. Y ha considerado “un error profundo” tratar de alejar a Moscú, porque al fin y al cabo “estamos en Europa y Rusia también”.

La semana pasada Macron invitó al presidente ruso Vladimir Putin al Fuerte de Brégançon, la residencia de verano de los presidentes franceses en la Costa Azul. Putin no participó en la cumbre del G-7 porque no es miembro de este club. Rusia fue expulsada del G-8 en marzo de 2014 tras haberse anexionado ilegalmente la península de Crimea.

Macron dejo claro que Moscú podría volver a la mesa si había avances en el asunto ucraniano. El presidente francés propuso una cumbre en “las próximas semanas” entre Rusia, Ucrania, Alemania y Francia para avanzar en un solución a la crisis ucraniana. Todavía es pronto para saber si esta iniciativa dará resultados.

El presidente francés está intentado posicionarse en la escena internacional como el nuevo líder europeo en una Unión Europea post Brexit y tras la retirada de la primera línea política de la canciller Angela Merkel. El éxito del G-7 puede ayudar a Macron a afianzar su posición en Europa y en el mundo.

Fuente: El Mundo

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