El supremo manuscrito se estrena el jueves 10 de octubre próximo en todas las salas de cine del país y, a tan solo dos semanas del debut cinematográfico, la producción participó del homenaje que rindió al cine paraguayo el ministro de Cultura Rubén Capdevila. La cinta dirigida por Jorge Díaz de Bedoya y Michael Kovich Jr. devela nuevos talentos del interior del país y bellezas departamentales, en 84 minutos.


La Secretaría Nacional de Cultura (SNC), a través de la Dirección Audiovisual, entregó un reconocimiento a las películas paraguayas estrenadas entre los años 2018 y 2019, en el marco de una conferencia de prensa, convocada por el ministro Rubén Capdevila, en el edificio del Archivo Nacional de Asunción.
Al acto fue invitado Nicolás Merens (23), el joven productor de El supremo manuscrito, thriller de Jorge Díaz de Bedoya y Michael Kovich Jr., cuyo estreno en nuestro país está previsto para el jueves 10 de octubre próximo.

En la oportunidad, Merens señaló: “Con El supremo manuscrito, que se estrena el 10 de octubre en todo el país, apuntamos a amplificar el alcance internacional del cine paraguayo, valorizando, a la vez, las riquezas que ofrece el Paraguay, no solo en locaciones, sino también en el gran potencial humano que está representado por los talentos de diversas regiones”.

La pieza lleva al público a varias situaciones de ficción en torno a la desaparición del manuscrito original de Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos –documento de paradero aún desconocido–. Sus directores hallaron los escenarios justos para ello y apostaron por frescos rostros de la escena artística local.

Primera vez en la pantalla grande

Sandra Guillén, nacida en Ciudad del Este (Alto Paraná), asumió el protagónico con el cual debuta en la cinematografía nacional al lado del actor paraguayo residente en Londres Fernando Abadie, de vasta trayectoria nacional e internacional.

El supremo manuscrito, asimismo, marca la incursión en el rubro de la joven intérprete encarnacena Katia Acosta, quien ya participó de varias realizaciones cinematográficas, principalmente, en Argentina y Brasil.

Riqueza paraguaya

Esta coproducción paraguayo mexicano argentina se ubica, sobre todo, en Itapúa, cuya capital, Encarnación, alojó durante cinco días al equipo, rodando en diferentes puntos. El Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, la costanera de Encarnación, el Museo Hrisuk, el barrio Pacú Cuá, los puentes cercanos a la playa Mbói Ka’ y la Prefectura Naval de la Armada, entre ellos.

“Siempre tuvimos la visión de descentralizar la producción cinematográfica en Paraguay y esta fue la oportunidad de vivir esa experiencia”, acotó Merens.

El rodaje de El supremo manuscrito también abarcó locaciones pertenecientes a la ciudad de Ayolas (Misiones), como la represa de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). En tanto, en Central, los directores optaron por los emblemáticos edificios de la Dirección Nacional de Correos del Paraguay y el Archivo Nacional. Además, la película tiene contenido grabado en los hoteles Factoría y Chaco.

Filmaciones en Francia

Otra meta, afirmó Merens, consiste en fortalecer la inversión extranjera en las producciones nacionales. Así el film protagonizado por Abadie y Guillén incluye seis locaciones parisinas y, entre las imágenes, resaltan la sede de Embajada de la República del Paraguay en Francia y la Torre Eiffel. El staff rodó en París durante siete días, liderado por Nathan Haase, quien también actúa en el thriller.

Para la producción, El supremo manuscrito es el inicio de un estilo de producción que permitirá desarrollar el potencial del cine nacional, basado en la fecundidad geográfica, humana y cultural del territorio nacional. “Nuestro país tiene una riqueza inmensa, en cuanto a talento artístico, locaciones e historias”, contó Nicolás.

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