Los indígenas en Ecuador pondrán el máximo de presión sobre el acosado gobierno de Lenín Moreno este miércoles, con una movilización que busca coronar una semana de disturbios y protestas contra el alza del precio de los combustibles.


Foto: AFP

Moreno abrió la puerta del diálogo con la mediación de la ONU y la Iglesia católica, tras una nueva jornada de caos que incluyó el martes el breve asalto a la desocupada sede del Parlamento cuyas actividades habían sido suspendidas desde temprano.

“Ya hemos tenido los acercamientos respectivos; hemos conversado con algunos de sus dirigentes”, dijo el mandatario en la víspera de la gran marcha indígena sobre Quito, una ciudad militarizada y semiparalizada por las manifestaciones.

Sin embargo, la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) no da su brazo a torcer.

Miles de sus militantes se concentran en la capital antes de sumar fuerzas con sindicatos y estudiantes en rechazo a la eliminación de los subsidios de los combustibles dispuesta por el gobierno el 2 de octubre.

La impopular medida, que disparó los precios del diésel y la gasolina hasta en 123%, forma parte de un programa de préstamos pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que alcanza los 4.203 millones de dólares destinados a cubrir déficit.

Moreno sigue el minuto a minuto de la crisis desde Guayaquil, adonde trasladó la sede del gobierno el lunes ante el acoso de los indígenas que iban llegando a Quito desde el interior. Las Fuerzas Armadas, movilizadas dentro de un estado de excepción, se mantienen leales al gobierno.

Las clases siguen suspendidas en el país y en la capital el transporte público escasea.

“La Conaie ratifica la permanencia de la movilización nacional contra las medidas económicas”, señaló la dirigencia indígena en un comunicado, sin mencionar los contactos con el gobierno.

Fuente: AFP

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