La protesta se produce frente al edificio de la máxima autoridad española. Reclaman la libertad de los presos condenados por el referéndum.


Manifestantes independentistas catalanes se enfrentaron este martes con la Policía por segundo día consecutivo. Ocurre en medio de las protestas para denunciar la condena de varios de sus líderes a elevadas penas de cárcel por el Tribunal Supremo español. Al caer la noche, las asociaciones separatistas convocaron a marchar con velas frente a las delegaciones del gobierno español en las principales ciudades catalanas que, en Barcelona, reunió a unas 40.000 personas, según la Policía municipal.

Los efectivos cargaron contra unos cientos, entre ellos muchos jóvenes con la cara tapada, que lanzaron botellas, petardos y bengalas e incluso hicieron fogatas frente al cordón de seguridad montado en las inmediaciones del edificio.

En la televisión local mostraron también la represión policial en la protesta que se desarrolló en Tarragona, 100 km al suroeste. Antes se habían interrumpido vías férreas y numerosas rutas, entre ellas la autovía AP-7 que conecta España con Francia y la A-2 entre Barcelona y Madrid.

Es imparable la movilización, esto va a seguir”, advirtió Javier Martínez, un empleado bancario de 60 años en la protesta de Barcelona. “Hay que intentar forzar que haya un diálogo y que el Estado se siente a hablar”, añadió. “Ahora mismo no veo posible un referéndum pero para eso tenemos que estar en la calle, para que pueda ocurrir”, dijo, por su parte, Gemma Gelpí, otro manifestante.

El lunes la misteriosa asociación “Tsunami Democrático” había llamado a paralizar el aeropuerto de Barcelona. Queriendo imitar a los manifestantes prodemocracia de Hong Kong, unas 10.000 personas según el gobierno español se acercaron en vehículos, transporte público o a pie para bloquear hasta bien entrada la noche los accesos a la terminal.

Durante horas se enfrentaron contra la Policía que custodiaba el aeropuerto, que cargó repetidamente y disparó balas de goma y de espuma. Más de 100 vuelos fueron cancelados; muchos viajeros no pudieron llegar y cientos se quedaron varados en la terminal toda la noche, según el gestor aeroportuario. Los efectos duraron hasta el martes, con otros 45 vuelos suspendidos.

115 personas fueron atendidas con heridas en el aeropuerto, entre ellas un manifestante que perdió la visión de un ojo por una lesión “compatible” con una bala de goma. “Las condenas lo que hacen es abrir un nuevo ciclo político”, dijo el presidente del Parlamento regional, el independentista Roger Torrent, a la AFP.

Tras cuatro meses de juicio y otros cuatro de deliberación, los jueces del Tribunal Supremo decretaron penas de prisión de entre 9 y 13 años para nueve implicados en el intento de secesión de octubre de 2017. La peor parte se la llevó el exnúmero dos del gobierno separatista, Oriol Junqueras, condenado a 13 años por sedición y malversación.

Tres antiguos consejeros (ministros regionales) recibieron 12 años; otros dos exconsejeros, 10 años y medio; la expresidenta del Parlamento regional, 11 años y medio, y dos líderes del activismo separatista, nueve años. Además, tras la condena, la fiscalía lanzó una nueva orden de arresto por sedición y malversación basada en esos mismos delitos contra el expresidente regional Carles Puigdemont, que huyó a Bélgica.

El Supremo consideró que el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y la posterior declaración de independencia supusieron una sublevación para impedir la aplicación de las decisiones judiciales y la ley. En preparación de las elecciones legislativas del 10 de noviembre, el gobierno socialista de Pedro Sánchez mostró firmeza ante los separatistas.

Las condenas serán cumplidas íntegramente, dijo Sánchez, mientras su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, descartó “indulto alguno”.

Fuente: TN

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