Independentistas se enfrentaron con la policía en el centro de Barcelona y la policía usó por primera vez camiones hidrantes para reprimirlos.


Barcelona amaneció este sábado con olor a quemado y claras marcas de la violencia que se vivió anoche al final de la masiva manifestación independentista, cuando grupos de jóvenes encapuchados provocaron disturbios que dejaron más de 180 heridos en toda la región.

Sólo en Barcelona, 152 personas resultaron heridas, según esas fuentes. Los otros heridos se registraron en Gerona, Tarragona y Lérida.

En total, la policía detuvo a 83 personas en la región por los hechos de violencia, indicó el ministerio del Interior español.

El centro de Barcelona se sumió en el caos la noche del viernes con enfrentamientos violentos entre radicales independentistas y la policía, que disparó balas de goma, lanzó gases lacrimógenos y usó por primera vez un camión hidrante para abrirse paso a través de las barricadas.

Nacida de la frustración de una parte de la base independentista, dos años después de la tentativa de secesión de Cataluña de 2017, la violencia marca un punto de inflexión para el movimiento separatista, hasta ahora mayormente pacifista.

Los disturbios comenzaron el lunes, cuando el Tribunal Supremo condenó a nueve líderes independentistas a penas de hasta 13 años de cárcel por su papel en aquel fracasado intento de secesión.

Ese día se produjeron incidentes en el aeropuerto del Prat, parcialmente bloqueado por los separatistas, y en las noches siguientes los disturbios se desplazaron al centro de Barcelona.

“Barcelona no se lo merece”

El viernes, después de una pacífica jornada de huelga general y una masiva marcha en Barcelona con 525.000 manifestantes según la policía municipal, la violencia alcanzó su punto álgido al caer la noche.

“Esto no puede seguir así. Barcelona no se lo merece”, dijo este sábado la alcaldesa de esta ciudad, Ada Colau, partidaria de celebrar un referéndum sobre la independencia en esta región.

Los 7,5 millones de habitantes de Cataluña están fuertemente divididos frente a la independencia. Según un sondeo publicado en julio por un instituto dependiente del ejecutivo regional, un 44% de catalanes apuesta por la secesión, frente a un 48,3% que se opone a ella.

Fuente: TN.ar

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