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Son 824 huesos enterrados en una fosa de México. Es la primera vez en la historia que descubren pruebas de que los animales fueron cazados.


Tultepec se convirtió oficialmente en “tierra de mamuts”. El municipio, a unos 40 kilómetros al norte de Ciudad de México, es testigo del hallazgo de 824 huesos pertenecientes a 14 de estos animales extinguidos hace miles de años. El descubrimiento se produjo en febrero cuando trabajadores del municipio intentaban construir un basural y, al excavar unos cinco metros, dieron con restos óseos.

“Son de hace aproximadamente 15.000 años”, anunció este miércoles Luis Córdoba, investigador de la Dirección de Salvamento arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), a cargo de la excavación. Los más de diez meses de trabajo por parte de los arqueólogos revelaron algo inédito: por primera vez fueron encontrados huesos de mamuts dentro de trampas excavadas por cazadores. Una novedad que cambia la forma en la que se pensó la relación entre los humanos y estos paquidermos.

“En la primera visita ya encontramos varios restos de mamuts”, contó Córdoba. Junto a unos enormes colmillos aún medio enterrados, el arqueólogo mexicano exhibió los ocho cráneos, las cinco mandíbulas, las 179 costillas, entre otros cientos de huesos. Él participó en el rescate de al menos 22 esqueletos de estos enormes animales en México. Uno de ellos fue en diciembre de 2015, también en Tultepec, cuando la construcción de un drenaje sacó a la luz una gigantesca osamenta, hoy atracción turística expuesta en el Museo del Mamut de ese municipio.

Después de ese primer hallazgo, la misión de recuperar estos nuevos esqueletos fue nombrada Tultepec II. La gran cantidad de huesos en ese sitio le abrió la puerta a México para ingresar en la lista de Megasitios de Mamut, donde se encuentran países como Rusia o los Estados Unidos, en los que se hallaron cientos de restos óseos.

El descubrimiento representa una bisagra en el estudio de la Prehistoria, aseguró Pedro Sánchez Nava, coordinador de Arqueología del INAH, en un comunicado. Las excavaciones hablan por primera vez de la forma en la que los pobladores de hace 15.000 años se relacionaban con estos animales y cómo los cazaban con el fin de alimentarse. “Este hallazgo cambia esa escena azarosa y eventual que los libros de texto manejaban sobre la caza del mamut: la de un animal al que se atacaba únicamente cuando caía en un pantano”, celebra Sánchez Nava.

Los restos de estos 14 mamuts fueron encontrados en fosas que, según el equipo de arqueólogos, fueron usadas por los “cazadores recolectores” como trampas. “Hasta ahora se pensaba que los espantaban para que cayeran en un pantano o que esperaban a que murieran, pero nunca se sugirió un ataque directo, aunque aquí está la prueba de que sí hubo”, asegura.

Los arqueólogos que aún trabajan en el lugar afirman que los restos son del período conocido como Máximo Glacial, una época en que la aridez llevó a los lagos de la región a secarse. “Estos cambios climáticos ocasionaron que mucha del agua de todo el mundo se concentrara en los polos y en las altas montañas, y muchas áreas se volvieran más secas, ese fue el caso de la cuenca de México”, explica Córdoba.

“Se nota que el lago de Xaltocan -que estaba en Tultepec en esa época- bajó de nivel y su fondo quedó expuesto en forma de una llanura muy grande. Ahí es donde aprovecharon los cazadores recolectores para excavar las trampas, en el fondo de lo que había sido el lago”, completa. La composición de la tierra alrededor de los restos fue lo que dio la clave a los investigadores para determinar qué parte de la excavación era formación natural y cuál había sido modificada por el hombre.

La hipótesis de los investigadores sugiere que las trampas de los cazadores recolectores no son intentos aislados, sino “un conjunto que estructuraron en una línea muy bien planteado”. “Todo ese esfuerzo debió ser utilizado durante muchos años, por eso la cantidad de restos de mamuts”, dice Córdoba. El INAH incluso detalló que recibieron información de al menos otros tres sitios en los alrededores de Tultepec en los que podría haber más restos.

Fuente: TN

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