La mayoría de los jueces del Tribunal Supremo Federal de Brasil votó en contra de que los presos pasen a cumplir condena después de una sentencia en segunda instancia, lo que en la práctica podría beneficiar a miles de personas encarceladas, entre ellos al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011).


La decisión se tomó por una mayoría muy ajustada, de seis votos a cinco; el voto de desempate lo dio al final el propio presidente de la corte, Antonio Dias Toffoli, que destacó que la Constitución brasileña no prevé que alguien sea considerado culpable hasta que no “haya transitado en juzgado la sentencia condenatoria”, es decir, hasta que no se hayan agotado todas las instancias posibles.

El expresidente Lula fue condenado en primera instancia por el juez Sérgio Moro, actual ministro de Justicia, y en segunda instancia por el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (una corte de apelación), y cumple una condena de ocho años y diez meses de cárcel por delitos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero desde abril de 2018.

Con esta decisión, el líder izquierdista podría salir de la cárcel y esperar en libertad a que se resolvieran los recursos que sus abogados presentaron en instancias superiores, el Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal Supremo Federal.

Votaron contra la prisión en segunda instancia los jueces Toffoli, Marco Aurélio Mello, Rosa Weber, Ricardo Lewandowski, Gilmar Mendes y Celso de Mello, mientras que Alexandre de Moraes, Edson Fachin, Luiz Fux y Carmen Lúcia Antunes se inclinaron a favor.

Al defender su voto, consciente de que la decisión sería impopular, Toffoli rechazó la tesis de que en las cortes superiores hay mucha impunidad, y recordó que todas las operaciones anticorrupción de los últimos años estuvieron avaladas por los marcos legislativos del Supremo.

A pesar de que la votación puede beneficiar a Lula, el expresidente no consideraba esta decisión importante por ser más circunstancial y no tratar específicamente de su caso; su salida de la cárcel no equivale a una declaración de inocencia, ya que el proceso seguirá en instancias superiores.

La defensa del exmandatario sostiene que lo importante es que el Supremo juzgue los recursos presentados hace meses que piden que se anule por completo su condena.

Como argumento, los abogados sostienen que el exjuez Sérgio Moro (quién condenó a Lula en primera instancia) y los fiscales de la Operación Lava Jato no actuaron de forma imparcial, sino que colaboraron para perjudicar al expresidente.

Defensa de Lula pedirá inmediata liberación en base a decisión del Supremo de Brasil.

En opinión de los abogados, la decisión de hoy del Supremo “refuerza que el expresidente está preso desde hace 579 días injustamente”.

“Lula no practicó ningún acto ilícito y es víctima de ‘lawfare’, que, en el caso del expresidente, consiste en el uso estratégico del Derecho para fines de persecución política”, subrayaron.

Además, reiteraron su petición para que el Supremo juzgue lo antes posible las solicitudes de habeas corpus que piden la nulidad de todo el proceso en base a la falta de parcialidad del juez Moro y de los fiscales de la Operación Lava Jato.

Fuente: Sputnik

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