Samira Ahmed se presentó en los tribunales británicos para reclamar por la brecha salarial que existe en ese medio. Reclama algo más de 800 mil euros.


Resulta paradójico que la última polémica por la brecha salarial en la BBC la protagonicen dos presentadores de programas cuyo objetivo es, precisamente, revisar con ojo crítico los contenidos, la línea editorial y la ética periodística de la cadena pública.

Samira Ahmed enfrenta estos días en los tribunales a sus jefes porque tiene claro que ser mujer fue la razón por la que cobró menos sueldo del que le correspondería. Es una veterana periodista, con una trayectoria reconocida, que desde 2004 presenta Newswatch, una especie de defensor del espectador que cada semana analiza el modo en que los informativos presentan la actualidad. Es un trabajo delicado y arduo, por el que Samira cobra unos 500 euros por cada programa.

Jeremy Vine también es periodista. Su trayectoria, sin embargo, derivó hace muchos años hacia el entretenimiento televisivo. Es un rostro popular entre el público británico. Hasta el 2018 presentaba Points of View, un programa que repasa los concursos y series de la BBC e incorpora las opiniones de los espectadores. Vine cobró 3500 euros por episodio, aunque en 2017, cuando la cadena hizo públicos los salarios de sus estrellas y quedó en evidencia la desigualdad entre hombres y mujeres, el presentador accedió a recortar su facturación hasta los 1500 euros.

La presentadora, que recibió el apoyo de muchas de sus colegas de profesión, asegura que dedica muchas más horas que Vine para seleccionar las historias y elaborar los guiones de su programa. “Probablemente Jeremy pasa menos tiempo en la sala de maquillaje, pero entre otras cosas porque las mujeres nos exponemos más a la crítica por nuestra presencia en pantalla”, dijo. Reclama a la cadena 800.000 euros en pago compensatorio. “No entiendo por qué la BBC cree que mi trabajo vale una sexta parte del que hace un hombre, muy similar al mío. En el reverso de mi carnet aparecen escritos los valores que defiende la cadena pública, y entre otros alude al respeto y la celebración de la diversidad”, manifestó ante el tribunal.

La BBC argumenta que existen grandes diferencias entre los programas de información y los de entretenimiento, algo que se refleja tanto en la franja horaria en la que se emiten como en sus cifras de audiencia. Los primeros, explica, requieren de periodistas capacitados para su trabajo. En el caso de los segundos, el perfil del presentador resulta más importante que los contenidos. Para defender su alegato, el medio presentó un estudio realizado en 2017 que refleja que un 71% de los encuestados sabía quién era Vine, frente a un 29% que reconocía a Ahmed.

En 2018 Newswatch tuvo una audiencia semanal de 106.000 espectadores. Points of View, por su parte, fue visto por 864.000 personas. Aunque este segundo dato se desmonta después de comprobar que el programa de Ahmed, que se vuelve a emitir los sábados por la mañana, obtiene entonces una audiencia de 1,5 millones. Importa, y mucho, la franja en la que la cadena decide exhibir a sus productos.

La batalla por las audiencias es el principal obstáculo, o la principal excusa, para que el objetivo que se autoimpuso la BBC de reducir a cero la brecha salarial en 2020 se cumpla. Durante el juicio se pudo obtener una visión cercana del proceso de negociación de la cadena con Jeremy Vine. Su agente amenazó con llevarse a la estrella a la competencia. ITV ofrecía al presentador una cifra millonaria. “Dejen de tratar a mi cliente como a un esclavo y páguenle una cifra apropiada. Está harto de que le traten como a un nene”, escribió en 2007 el representante. Logró que se agregara una cláusula extra al contrato, donde la BBC se comprometía a buscar otros shows para Vine que le reportaran un plus de 115.000 euros al año, o a pagarle al final de cada temporada lo que restara para igualar esa cantidad.

“Mi batalla no es contra Jeremy Vine”, expresó Ahmed. “Lucho contra la BBC. Estoy extremadamente agradecida con él, y no quería que este asunto lo salpicara y que su nombre se viera envuelto”. El principal sindicato de periodistas británicos, la National Union of Journalistas (Unión Nacional de Periodistas, NUJ en sus siglas en inglés) expuso su pleno apoyo a la presentadora. “Hubo una falta total de transparencia y un abuso generalizado de la capacidad de discreción en la gestión que permitió una cultura que el sindicato considera discriminatoria e injusta”, dijo Michelle Stanistreet, la secretaria general del NUJ ante el tribunal.

El año pasado la BBC pidió disculpas públicamente a su corresponsal jefe en China, Carrie Grace, y la compensó con pagos extra atrasados. Grace renunció en protesta por prácticas salariales “llenas de secretismo y desigualdad”. La cadena reconoció que había compensado a la periodista con un sueldo muy inferior al de colegas en puestos de igual responsabilidad. Según las cifras aportadas por la dirección, la BBC logró reducir su brecha salarial en la actualidad a un 6,7%, frente al 10,7% de 2017. Entre sus 2700 periodistas, asegura en el informe Tony Hall, el director general del ente, “la brecha salarial apenas alcanza el 1% en el trabajo más generalizado y común de la cadena”.

Fuente: TN.ar

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