El número de muertos por los devastadores incendios que arden desde hace casi una semana en el este de Australia se elevó este jueves a cuatro, mientras que el humo ha llegado más allá de las costas neozelandesas y podría llegar a Sudamérica.


Los bomberos luchan a contrarreloj antes de que se agraven las condiciones el fin de semana, mientras que la Policía de Nueva Gales del Sur informó en un comunicado de que un cadáver fue hallado anoche en una zona boscosa al oeste de la ciudad de Kempsey, situada en la costa norte de este estado.

Los cuatro muertos han sido hallados en los últimos días en la coste central y norte de Nueva Gales del Sur, la zona más afectada por estos incendios forestales que han herido a más de cien personas y calcinado unas 300 edificaciones en un área de más de 11,000 kilómetros cuadrados.

Hay activos unos 60 incendios, la mitad de ellos sin contener en Nueva Gales del Sur, donde unos 1.200 bomberos intentan mitigar las llamas de cara a un recrudecimiento de las condiciones, como el aumento de las temperaturas y los vientos.

En el vecino estado de Queensland también arden decenas de incendios y las autoridades han ordenado la evacuación a localidades como Noosa North Shore y Woodgates.

En el otro extremo del país, en Australia Occidental, arden casi una veintena de incendios en este territorio rico en recursos mineros e hidrocarburos que tendrá temperaturas de más de 35 grados.

El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus indicó a Efe en un comunicado que los incendios del este de Australia, que no tienen precedentes en los últimos 16 años, han generado problemas de calidad de aire en la región.

“El humo proveniente de los incendios ha sido transportado más allá de Nueva Zelanda y se ha extendido sobre el Pacífico Sur. De acuerdo con las observaciones satelitales, podría alcanzar Sudamérica en los próximos días”, precisó el comunicado de este organismo europeo.

La temporada de incendios en Australia varía según la zona y las condiciones meteorológicas aunque generalmente se registran en el verano austral (entre los meses de diciembre a marzo).

En los últimos años, los incendios forestales en Australia -que este año también ha sufrido una fuerte sequía- han aumentado en intensidad y los expertos vinculan esta virulencia a los efectos del cambio climático. EFE

Compartí: