Faltan semanas para que asuma a la Presidencia de Argentina, Alberto Fernández. El mismo, mantiene en sigilo sus planes sobre cómo tratar la deuda pública con recursos insuficientes, una economía en recesión y el fantasma del cese de pagos rondando.


En la campaña que lo catapultó al triunfo electoral del 27 de octubre pasado, Fernández, jefe de gabinete de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015), dos gobiernos heterodoxos en materia económica, fue claro: Argentina debe pagar sus deudas, pero para eso debe volver a crecer.

Prometió afrontar una negociación tanto con los acreedores privados como con el Fondo Monetario Internacional (FMI) “amigable”, es decir, sin quitas sobre capital e intereses, pero extendiendo los plazos de vencimiento para darle así “aire” a la economía argentina, hundida en recesión desde 2018.

Sin embargo, acreedores y analistas dudan de que Argentina pueda despejar su horizonte financiero sin negociar una quita, mientras otros temen un cese de pagos a la vuelta de la esquina pues el tiempo corre sin conversaciones formales en curso y con una pesado calendario de vencimientos para los próximos meses.

“El presidente electo para conducir el país a partir del 10 de diciembre no ha diseñado o comunicado en público cuál es la hoja de ruta económica a seguir, lo que mantiene en vilo a los agentes económicos”, observó el economista Salvador Di Stefano.

Fuente: EFE

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