Durante la homilía de este domingo en Caacupé, el monseñor Lucio Alfert, obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo, realizó una crítica sobre la discriminación hacia los pueblos originarios e hizo un llamado a la práctica de una “convivencia armoniosa”.


Con el lema «La palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros», el monseñor Alfert instó a la ciudadanía a poner en práctica la convivencia armoniosa entre personas de diferentes culturas, e hizo hincapié en la no discriminación, tolerancia y defensa a la vida.

«La Iglesia de hoy debe anunciar la palabra de Dios al mundo de hoy con lenguaje de hoy de una manera que llegue al corazón del hombre que produzca una verdadera consagración», refirió el monseñor Alfert, en el cuarto día del novenario de la Virgen Serrana.

El monseñor insistió en defender la vida en el seno de la familia y criticó que cada semana en el país se den 2 muertes a la semana de mujeres en los hogares, que ya ascienden a más de 40 en lo que va del año. «No se puede aceptar esta situación», sentenció.

En ese sentido explicó que la Iglesia se encuentra comprometida con la convivencia armoniosa entre las personas de diversas culturas. «El compromiso social no es un añadido nomas, es algo fundamental, Jesús nos da las pautas de cómo vivir ese compromiso con el pueblo. Se debe construir un Paraguay de paz«, refirió.

Dijo que existen personas que desprecian a otras solamente por el color de la piel, por hablar otras lenguas o por el simple hecho de ser diferentes, hechos que no son bíblicos ya que Jesús sostuvo en las santas escrituras que para servir a Dios primero hay que volverse servidor de todos.

El monseñor realizó un especial a la sociedad a aceptar a los indígenas evitando las burlas, chistes e insultos hacía ellos por considerarlos inferiores. «Los pueblos indígenas son los que más sufren este tipo de actos en nuestra sociedad hasta hoy. La burla, la indiferencia y la incomprensión, ellos son echados de sus tierras ancestrales y las instituciones del Estado a menudo se niegan a defender eficazmente sus derechos o simplemente cumplir la constitución nacional», afirmó.

El religioso dijo que «todos fuimos creado diferentes por Dios, pero con la misma dignidad de ser sus hijos de Dios y hermanos entre nosotros», refirió.

En otra parte de su homilía, el monseñor se dirigió a las autoridades haciendo un llamado a la convivencia armoniosa o fraterna con Dios no alejados de él o en contra de él. «Nunca se puede instalar una verdadera paz en base a las armas militares o policiales, sin Dios vamos a acabar con este mundo, y no lograremos vivir juntos», aseguró.

Concluyó afirmando que la sociedad se debe construir realizando puentes entre las personas y Dios. «Debemos ser facilitadores de encuentros para el diálogo entre nosotros para apreciarnos mutuamente y hablar sin falsedad, de corazón a corazón e instalar así como dice el Papa Francisco una cultura de encuentro», concluyó el religioso.

Fuente: Agencia IP

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