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El abogado Juan Alberto Martens Molas, máster en Criminología por la Universidad de Barcelona e investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, asevera que el gobierno necesita profesionales capacitados en los espacios de responsabilidad y de toma de decisión para evitar que grupos como el Primer Comando Capital marquen "la hoja de ruta". El abogado ya había declarado que los criminales "convirtieron las penitenciarías en oficinas para delinquir".


Además de desempeñarse como investigador del Conacyt y ser profesor de la Universidad Nacional de Pilar, Martens se dedica a hacer estudios sobre el crimen organizado en la región y contrastarlos con el actuar, en nuestro país, de grupos como el PCC.

¿Cómo se mantiene el Primer Comando Capital?

El PCC es una «compleja estructura criminal paulista, una hermandad del crimen», y esa naturaleza es la que hace al grupo «tan complejo» sostiene Martens, quien añade que la organización tiene cuatro dimensiones: «militar, de negocios, de fraternidad y de inteligencia» lo cual hace que la organización esté presente en Brasil desde hace 27 años, además de asentarse en nuestro país, Bolivia y el norte de Argentina, centrando sus negocios en el tráfico de drogas, armas, cigarrillos, el robo de vehículos y usurpando tierras.

Además, Martens afirma que el Primer Comando Capital «tiene una dimensión mística» ya que surge contra los abusos del sistema penitenciario del vecino país y de esto deriva una «dinámica de autoprotección mediante la oración». Se presentan con consignas como «paz, unión, hermandad y fraternidad», realizando «ritos» multitudinarios dentro de las cárceles e instalando una apariencia de relevancia.

El PCC, manifiesta, «ocupa territorios penitenciarios y a partir de ahí concreta sus negocios», ratificando lo afirmado ya el año pasado a medios nacionales, al sostener que los criminales en nuestro país usan las penitenciarías como escritorios o puestos de comando.

Según afirma, el 90 % de los centros penitenciarios del estado de San Pablo en Brasil, son controlados por este grupo criminal que tiene también bases en el territorio nacional. Al estar ubicada de forma «estratégica», Paraguay es «ruta necesaria para la cocaína que viene de la zona andina, además de tener la mejor producción de marihuana de Sudamérica y es un lugar donde se hacen muy buenos cigarrilos que se venden en el territorio de Brasil en general», sostiene el investigador.

Según informaciones recabadas por el abogado que realizó estudios de campo junto a colegas del vecino país, Eight y Gift, producidas por de Tabacalera del Este, son las marcas de cigarrillos que tienen mayor circulación dentro de los centros penitenciarios de San Pablo y Río de Janeiro, ya que son proveídos por esta organización criminal que controla el movimiento dentro de las cárceles en Brasil.

El «Proyecto Paraguay» del PCC

El abogado cita investigaciones de la Policía Federal de Brasil que datan del 2010, mediante las cuales se descubrió un aparente plan de expansión hacia el territorio nacional, a través de la «ocupación de espacios penitenciarios en el país». Tras la realización de este proyecto y la implementación de cultivos de marihuana en los departamentos de Amambay, Canindeyú y San Pedro, el PCC pudo abaratar el costo de la materia prima y «controlar toda la cadena de producción», según comenta.

El investigador asegura que la Policía Nacional «tiene muy buenas personas formadas que tal vez no estén formando parte de los espacios de decisión» y que este es un factor importante en la lucha contra este grupo que hace tiempo concreta escapes de cárceles y prepara distintos métodos de fuga en el vecino país. Asegura que el gobierno necesita gente que conozca con detalles lo que representa el PCC y así evitar que esta organización criminal «siga marcando la hoja de ruta».

 

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