Cuando los realizadores se propusieron encontrar a la actriz perfecta para interpretar al personaje principal de la versión de acción real de la película MULÁN, de Disney, buscaron a una actriz que no solo encarnara la belleza y gracia de las mujeres chinas, sino que también fuera valiente, confiada y que tuviera la suficiente destreza física para poder dar vida y sentimientos a una de las heroínas culturales de China más veneradas.


Luego de una larga y ardua búsqueda, encontraron a la actriz china Yifei Liu. Como afirma la directora Niki Caro: “Cada momento en que Yifei estuvo en el set, ella subió el estándar. Nos inspiró a todos. Nos partió el corazón. Todos quedaban maravillados con el nivel de habilidad que aportó a esta película. Yifei es una consumada artista marcial. Saber usar la espada, sabe andar a caballo. Es una actriz sumamente brillante. De manera que no solo tiene todo lo necesario, sino que definitivamente es la única que podría haber interpretado a Mulán”.

Yifei Liu admite que se sintió “entusiasmada durante semanas” cuando descubrió que había obtenido el papel, y confiesa: “Me siento honrada y creo que los actores, sin importar de dónde provengan, merecen las mejores oportunidades de actuar y dejar que más personas los vean. Así que esta oportunidad es muy valiosa para mí”.

Sobre su enfoque de la interpretación de esta heroína legendaria, Liu comenta: “Creo que el enfoque es realmente lo más importante. Cada día, me permitía olvidarme de quién soy por un momento. Tienes que perderte a ti misma y no pensar solo en lo valiente que es Mulán. Sí, interpreto a una heroína, de manera que tenemos que sacar a relucir ese lado, pero creo que todos los seres humanos son complejos, y lo complejo es muy hermoso. Y allí está la energía del personaje”.

Liu estaba especialmente consciente de la necesidad de mostrar la vulnerabilidad del personaje de una forma orgánica para ayudar a hacerla más humana y multidimensional. “Creo que la vulnerabilidad y la fuerza son una mezcla de emoción”, comenta Liu. “No se trata de una o la otra. Como actriz, necesitas juntas las dos cosas y ver cómo abordarlas. Esto es lo difícil porque no es 100 % débil y vulnerable en una escena, y al día siguiente es una guerrera. Siempre es un momento complejo”.

Aunque “La balada de Mulán”, poema en el que se inspiró la película, data de hace siglos, Liu cree que la historia tiene relevancia actual, y no solo para las culturas asiáticas. “Es una historia realmente dramática y épica, una joven disfrazada de hombre en el ejército. Siento mucha curiosidad por saber qué cosas atravesó y, más allá de esa descripción legendaria, qué tipo de ser humano es”.
Continúa: “Es una historia muy conocida y legendaria para todos en China, pero creo que funciona bien en los Estados Unidos también porque es universal y todos somos seres humanos, y las emociones humanas son lenguajes universales. Mulán representa el honor y la valentía, pero, para mí, también es que está dispuesta a descubrirse y dispuesta a avanzar. Creo que eso también es importante para el público. No muchas personas estarían dispuestas a hacer eso en primer lugar. Mulán no sabe realmente a qué se está enfrentando, pero sigue sus instintos”.

Mulán tiene muchas características que generan admiración. En muchos sentidos, es mítica, pero Liu le da una perspectiva interesante. “Mulán nunca imaginó todas esas experiencias que vendrían después de que tomó su decisión, pero cuando está en esas circunstancias, admiro la forma en que las maneja y cómo pone al amor por sobre todo y aprende, incluso del odio y el conflicto, que es amor lo que siente y lo que la impulsa”.

Y agrega: “Vemos muchas facetas diferentes de ella, más allá de ‘La balada de Mulán’. La vemos como un ser humano, una niña, una joven mujer. Todos la admiran como guerrera, pero ¿tiene un lado frágil? ¿Tendrá momentos de duda o miedo, pero igualmente elegirá seguir adelante? Sí, y podemos ver eso”.

Cuando se le pregunta si tiene alguna característica en común con su imagen en pantalla, Liu opina: “Desde mi punto de vista, diría que, como actriz, también soy una guerrera. Siempre quiero avanzar y quiero superar mis límites y vivir en el presente. Y quiero aprender más cada día”.

Cuando Liu aceptó por completo a su personaje, compartió un momento de verdad con Mulán. “Es el momento interno de Mulán, cuando decide arrancarse el disfraz”, confiesa. “Ya no lo quiere, así que todo proviene de allí, seguro. Pero creo que también significa que está superando los límites. Es así de simple. Se da cuenta de que merece la libertad de ser una mujer y quien quiere ser”.

Mulán es un personaje que empodera, y Liu espera que la película ayude a las niñas y mujeres a confiar en sí mismas. “Espero que no se centren en solo lo que obtienen en la vida, sino que confíen en sus instintos. Que sean fieles a sí mismas porque son las únicas que pueden sorprenderse a sí mismas en su vida”.

La oportunidad de trabajar con los aclamados actores chinos Donnie Yen, Gong Li y Jet Li fue muy emocionante para Liu. Respecto de sus coestrellas, dice lo siguiente: “Admiro el trabajo de Donnie, no solo como superestrella del kung-fu. También es un excelente intérprete y actor. Y es una persona muy cálida”.

Continúa: “Gong Li es como la reina de las películas. Las personas piensan que soy afortunada de tener la oportunidad de trabajar con ella, y es una gran oportunidad. En persona, es tan buena como el personaje que interpreta. No piensas que es una superestrella cuando hablas con ella. Es realmente real”.

Y cuando se le pregunta sobre rescatar a Jet Li en MULÁN, Liu se ríe: “Ah, hablando de eso, hasta Jet se rió ese día que tenía que rescatarlo. Esta vez fue al revés, porque la última vez él tuvo que salvarme a mí en The Forbidden Kingdom. Él y Jackie Chan”.

Trabajar con la directora Niki Caro también resultó ser una experiencia muy positiva para Liu. “Niki es perfecta”, la alaba Liu. “Su personalidad brilla. Veo la cantidad de trabajo que asume un director. Puedo imaginarme que, a veces, estaba cansada y estresada, pero cuando aparecía, estaba tan feliz y ligera que hacía que todos se sintieran confiados”.

Y agrega: “Creo que respeta a todos los actores y los ayuda a crear el personaje. Te pregunta qué quieres, pero siempre te dice si ella quiere algo determinado. Es muy positiva. Me di cuenta de que le gustan las actuaciones reales y naturales. Menos es más”.

Los realizadores investigaron el período para asegurarse de que la historia de la cultura de ese tiempo se extendiera al diseño de producción y de que las referencias culturales ambientaran la historia que contaban. Si bien Liu cree que esos elementos eran muy importantes, también señala que: “‘La balada de Mulán’ ya está allí. Nada podría cambiar eso. Entonces, mientras que lo que sintamos sea real y ayude al público a creer, es responsable”.

Y agrega: “Claro que investigaron muchísimo. No quieren que sea un momento específico, pero incluso en la actualidad compartimos una forma de vivir y una determinada lógica con la antigüedad. Pero los realizadores se aseguraron de que todo, como por ejemplo la máquina tejedora, fuera correcto”.

A Liu la impresionó la atención a los detalles del diseño de producción y cómo esto ayudó a formar su actuación. “El diseño de producción le brindó profundidad a mi actuación —afirma la actriz— por la forma en que crearon el ambiente, en que decoraron todo e incluso simplemente por la manera en que pusieron una tetera sobre una mesa. Me entusiasma ver que las cosas cobran vida. Parece que realmente estoy allí”.

El papel de Mulán requería una presencia muy física, y Liu estaba preparada para el desafío. Al hablar sobre su régimen de entrenamiento, Liu explica: “Esta vez, tuvimos que entrenar de otra forma. En algunos proyectos, solo entrenas con una espada o solo artes marciales. Pero, esta vez, realmente querían preparar mi cuerpo en general, así que hice entrenamiento físico básico. Pero fue realmente útil. Cada mañana, lo primero que hacía era ejercitarme durante dos horas. Y, luego, tenía que cambiarme para la instrucción de equitación durante otra hora. Después, tal vez, otras dos horas para artes marciales. Así que, en un día, son cinco a seis horas de trabajo físico para prepararme para el papel”.

Y, una vez terminado todo eso, Liu debía simular ser un hombre. Tenía que hacer que su voz fuera más grave cuando estaba vestida de soldado y aprender a caminar con la imponente armadura. Recuerda: “Sentía que era un hombre porque encajo muy bien. Un día, estábamos trabajando y todos llevábamos el vestuario, y un actor me tocó el hombro y me hizo una pregunta, pero cuando me di vuelta, se dio cuenta de que era yo y no el hombre con el que quería hablar. Estaba tan sorprendido y arrepentido. Cuando estás rodeada de hombres, sientes que son tus amigotes. No me tratan como una mujer. Para ellos, soy un muchacho más”.

Respecto de lo que espera que experimente el público cuando vea MULÁN, Yifei Liu dice que respetará cualquier opinión que el público tenga sobre la película, “pero si hay algún momento en la película que los conmueva, incluso por algún motivo que no sepan, pensaré que hicimos algo bueno. Y espero que se abran y sueñen bien sobre sí mismos, que también es un tema de esta película”.

Compartí: