Hace días que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no acaba sus mítines electorales con apretones de mano por miedo a la expansión de coronavirus, que también obligará a poner en Israel urnas de voto especiales para que voten el 2 de marzo las personas puestas en cuarentena.


Los expertos temen que la epidemia pueda aumentar la abstención, aunque ésta también puede estar influenciada por el cansancio de enfrentarse a la tercera cita electoral en un solo año.

La campaña está siendo tan apática, tras dos comicios generales que no arrojaron un gobierno, que algún medio ha llegado a titular que «el miedo al coronavirus es lo más emocionante de las aburridas terceras elecciones israelíes».

La cámaras grabaron a Netanyahu recientemente rechazando dar la mano a un seguidor en un acto, al tiempo que su asistente decía: «Sin apretón de manos» y el jefe del Ejecutivo en funciones pronunciaba «Namasté» (saludo en la India), inclinando la cabeza.

En el vídeo se oye a la esposa del primer ministro decir que lo hace «por instrucciones del gobierno», mientras que un portavoz de la campaña señaló al Times of Israel que fue el propio Netanyahu quien tomó esta «decisión responsable», puesto que se encuentra a diario con «miles de activistas» y el contacto podría ser un riesgo.

Por el momento hay en Israel 1.600 personas sometidas a cuarentena en sus casas tras regresar de países afectados por el nuevo coronavirus. Las restricciones han llegado al principal asesor militar del Ministerio de Defensa, el general de brigada Ofer Winter, a quien se pidió que no asistiese a reuniones de alto nivel sobre Gaza después de que su hija volviese de Tailandia con un constipado.

Para los aislados, el gobierno ha anunciado que se instalarán 15 estaciones de voto especiales, en tiendas de campaña y atendidas por personal con equipos protectores, pero que solo podrán votar quienes no tengan ningún síntoma, lleven mascarilla y no usen transporte público.

Algunos medios, sin embargo, han cuestionado que se animen a utilizarlos, teniendo en cuenta que algunos de los que han sido puestos en cuarentena podrían estar infectados y otros no, y no se descarta que prefieran no votar. Un 9 por ciento de la población ha reconocido que no irá a votar por medio al virus, según una encuesta publicada hoy por el digital Walla. EFE

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