La organización Global Infancia y el Ministerio de Trabajo de Paraguay insistieron este miércoles en Asunción que la denuncia es la forma más efectiva de visibilizar la situación de criadazgo que viven cerca de 47.000 menores del país, obligados a realizar tareas domésticas a cambio de techo y comida.


Global Infancia y el Ministerio de Trabajo recordaron que el criadazgo, considerado una de las peores formas de trabajo infantil por la Organización Internacional del Trabajo (OI), sigue normalizado en Paraguay, y que su erradicación depende de una mayor concienciación de la población y de mejores medidas por parte del Estado.

La directora ejecutiva de Global Infancia, Marta Benítez, explicó a Efe que el criadazgo se mantiene como un problema en Paraguay porque «hay una situación de naturalización, de aceptar esto como algo que tiene que seguir».

Los últimos datos sobre criadazgo se remontan a 2011, cuando el número de menores en situación de criadazgo se aproximaba a 47.000, según las cifras de la Dirección General de Estadísticas y Censos (DGEC).

Con esa cifra sin actualizar casi una década después, para Benítez evidencia «una ausencia importante a la hora de cuantificar este fenómeno».

NIÑAS EN SU MAYORÍA

El criadazgo se da de manera especial en zonas urbanizadas, con mayor incidencia en el departamento Central, Alto Paraná y Caaguazú, con menores procedentes de entornos pobres.

Esos menores, de los que cerca del 82 % son niñas, acuden a casas de familiares o conocidos «de clase media o media baja con mejores condiciones económicas que su familia de origen» para trabajar en la casa a cambio de sustento.

Eso les aparta de su familia y de la formación escolar, y les expone al maltrato y al abuso, y muchos caen en la trata cuando tratan de huir de esas situaciones.

Desde el Ministerio de Trabajo recalcaron que el criadazgo es resultado de la falta de ocupación laboral de los padres, que ven en el trabajo de sus hijos una manera de salir de la pobreza, dijo a los medios la directora general de Protección de la Niñez y la Adolescencia, Mariela Gómez.

Ante esa realidad, la cartera de Trabajo busca fomentar «el trabajo decente» y avanzar en la regularización del trabajo de las empleadas domésticas, para evitar que esas labores las realicen menores de edad.

Al margen de las políticas del Estado, Gómez recalcó que es responsabilidad de toda la sociedad «saber identificar» el criadazgo para poder denunciar.

«Es la más invisible porque se da en los entornos familiares, la primera acción que hay que hacer es denunciar», apuntó. EFE

Compartí: