"Disculpen las molestias, pero nos están asesinando", rezaba una de las pancartas que acompañaron ayer a la multitudinaria marcha por el Día Internacional de la Mujer, que fue un grito contra la violencia machista y contra la discriminación laboral que sufren las mujeres.


Mujeres de todas las edades, en su mayoría jóvenes, se concentraron en la Plaza de la Democracia, en el microcentro de Asunción, para tomar parte en la manifestación, en la que se pidió justicia para las mujeres asesinadas este año por sus parejas o exparejas.

«2020: 12 feminicidios, ¿cuantos más se necesitan para dejar de ser «exageradas»?, preguntaba el cartel portado por algunas participantes.

Al respecto, Amanda, una estudiante que fue al acto con su madre, dijo a Efe que esta era su primera marcha por el Día de la Mujer y que acudió para expresar su indignación por los abusos que sufren las mujeres en el país.

«Estoy aquí por la cantidad de feminicidios que hay en Paraguay. Antes no se hacían ver, son por un machismo que aquí está muy arraigado», comentó.

Durante la marcha, donde estuvo presente la música, la batucada y un ambiente festivo, se denunció también el acoso sexual que sufren muchas mujeres en sus puestos de trabajo, en la calles o en la Universidad, por parte de sus profesores.

Así, algunas de las participantes reiteraron sus denuncias sobre el profesor de la Universidad Católica de Asunción (UCA) Cristian Kirskovich, denunciado por acoso sexual por una joven que tuvo que refugiarse en Uruguay.

Al mismo tiempo se lanzaron consignas equiparando el piropo al acoso, de actualidad en el país tras la denuncia esta semana en las redes de una joven que fue víctima de ese comportamiento por parte de un empleado de una estación de servicios del Gran Asunción.

«No soy un perro, a mi no me silbes», era una de las pancartas que se vieron en la marcha.

En ese sentido, Esperanza Martínez, senadora del Frente Guasu (izquierda), dijo a Efe que el acoso es algo que se manifiesta en todos los espacios dominados por los hombres, incluido el religioso, como una «transacción para someter a las mujeres».

«La cultura patriarcal y machista está muy arraigada, es una sociedad temerosa de los cambios, con miedo a lo diferente, que estigmatiza lo diferente. Es una tarea muy complicada la lucha de la mujer aquí», comentó la legisladora.

IGUALDAD EN TODOS LOS ÁMBITOS

La marcha acogió a representantes de organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos que, junto al resto de manifestantes, exigieron también igualdad de derechos laborales para todas las mujeres paraguayas y el fin de la precarización laboral.

Al respecto, Martínez apuntó que los salarios de las mujeres están por debajo de los de los hombres en las áreas urbanas y en las del interior, donde predomina el trabajo agrícola.

La paridad en el campo de la política fue también otra de las consignas de la marcha, que finalizó en la Costanera, el paseo fluvial de la capital

Y se hizo hincapié que una presencia de mujeres en el poder político y social, en igualdad de condiciones que los hombres, es condición indispensable para construir una democracia digna de ese nombre. EFE

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