El coronavirus se convertirá en una enfermedad endémica para la que harán falta vacunas, asegura a Efe Amesh Adalja, experto en epidemias del Centro de Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins, quien no cree que la suspensión de los vuelos desde Europa vaya a contribuir a frenar la expansión del COVID-19 por Estados Unidos.


«Hay muchos contagios humano a humano a nivel local. Tenemos que cambiar la estrategia para interrumpir las transmisiones», aconseja mientras se dirige apresurado a compromisos, pendiente de las nuevas estadísticas, como muchos otros epidemiólogos, científicos o expertos en políticas de salud que estos días repiten la misma frase: «no me queda tiempo disponible».

La extensión de la pandemia del COVID-19 en Estados Unidos, con más de 1.700 casos -según la universidad Johns Hopkins-, es inevitable y aún se desconocen sus verdaderas dimensiones debido a la lenta respuesta de las autoridades federales, con el presidente Donald Trump a la cabeza, que siguen sin facilitar suficientes kit de análisis para detectar por dónde se mueve el nuevo coronavirus .

«Ahora mismo lo mejor que podemos hacer es reforzar el diagnóstico, enfocarnos en aislar los focos de infección y reforzar a los hospitales», explica Adalja, quien ha contribuido a redactar algunos de los protocolos de actuación ante plagas para el Gobierno estadounidense.

En su opinión, las medidas anunciadas por el presidente Donald Trump Trump, especialmente la que prohíbe los vuelos procedentes de la espacio Schengen europeo durante 30 días, no son las que se necesitan «ahora mismo. Una prohibición de los viajes no va a ayudar», apunta.

La medida de Trump puede ser un anuncio que no tendrá efectos en la contención de le epidemia y es más un impulso nacionalista contra lo que Trump llama un «virus extranjero» que el cambio de rumbo necesario para evitar colapsos hospitalarios por todo el país.

SIN RESPUESTA FEDERAL

En mayo de 2018, Trump decidió despedir a todo su equipo responsable de combatir pandemias en el Consejo de Seguridad Nacional.

Esa misma semana el doctor Adalja, uno de los principales expertos del país en seguridad sanitaria global, alertaba en un informe que EE.UU. debía prepararse para una pandemia por un virus respiratorio, algo que se conocía en el gremio como «Enfermedad X».

La «Enfermedad X» era una construcción teórica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) utilizaba para representar la certeza de que un «patógeno desconocido para los humanos» podría extenderse por el planeta causando lo que en el argot técnico llaman un «riesgo biológico catastrófico global» (GCBR).

Adalja y su equipo concretaron hace casi dos años algo que hoy, con la aparición del SARS-CoV-2, es un hecho y que entonces fue desoído por la Casa Blanca: «la amenaza GCBR más probable a la que se enfrentan los humanos vendrá de un virus respiratorio de ARN. Estar preparados es prioritario».

Ante la falta de respuesta del Gobierno federal, que ha dejado al afamado Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) en un segundo plano, los estados han comenzado a tomar la iniciativa: Colorado ha empezado a realizar test de carretera y Nueva York ha movilizado a la Guardia Nacional para contener el foco de New Rochelle y fabricado su propio desinfectante de manos para acabar con el desabastecimiento.

La universidad de Stanford o los hospitales de Cleveland (Ohio) han desarrollado sus propias pruebas del COVID-19, que además dan el resultado en horas y no en días, como las que distribuye ahora el Gobierno central.

«Admitámoslo, el sistema no está orientado hacia lo que necesitamos ahora mismo», aseguró este jueves, Anthony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., en la Cámara de Representantes a una pregunta sobre si se pueden asegurar un diagnóstico adecuado del nuevo coronavirus.

COVID-19, ENDÉMICO

Adalja cree que todo apunta a que la enfermedad bautizada como COVID-19 y que ha matado a cerca de 5.000 personas en todo el mundo se va a convertir en endémica y en el quinto coronavirus que se convierte en habitual para el ser humano, con la diferencia de que este es «el más severo», debido a su capacidad de contagio y pese a ser menos mortífero que otros como el MERS-CoV.

«Remitirá en verano, pero regresará en otoño, por lo que es importantísimo estar preparados» para una nueva oleada de casos. Desde ese momento, la mejor manera de convivir con el nuevo virus será con la consecución de una vacuna, concluye Adalja. EFE

Compartí: