El Gobierno también decreta la suspensión de las clases durante dos semanas.


El presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunció este domingo que su Gobierno ha decidido cerrar las fronteras del país durante al menos 15 días para evitar la propagación del coronavirus. “Hemos tomado la decisión de que durante los próximos 15 días -un plazo que puede ser prorrogable- vamos a cerrar las fronteras y nadie podrá ingresar, salvo obviamente los argentinos nativos o extranjeros residentes en Argentina”, explicó el mandatario en una conferencia de prensa en Buenos Aires tras mantener una reunión con su Gobierno y especialistas sanitarios.

Fernández, que el viernes pasado anunció que se suspendería la llegada de vuelos de los países de Europa, Estados Unidos y China, donde mayor propagación se está dando del virus, aseveró que por la frontera terrestre también llegan turistas procedentes de “zonas de riesgo”.

Acompañado del gobernador de la provincia de Buenos Aires, su correligionario Axel Kicillof, y el alcalde de la capital, el opositor Horacio Rodríguez Larreta, el presidente aclaró que quienes quieran salir del país podrán hacerlo, ya que el “cierre de fronteras” será solo para “los que quieran entrar”. Fernández subrayó que quienes tienen que cumplir con el aislamiento de 14 días -infectados, casos sospechosos o pasajeros que llegan de los países de riesgo- “van a cumplirla”, y de lo contrario se les perseguirá penalmente.

Otra de las decisiones anunciadas fue la suspensión de las clases de primaria y secundaria por dos semanas, aunque se mantendrán abiertas otras funciones de los centros, como por ejemplo los comedores escolares; el cierre de todos los parques nacionales y la petición a todos los mayores de 65 años, edad para la que el riesgo del virus es mayor, de se queden en sus casas.

Tras la confirmación hoy de 11 nuevos contagiados, el total de casos en Argentina es de 56, de los cuales dos fallecieron

“Vamos a asignarles horarios de atención específica en bancos o centros de salud, fijarles un horario de atención para que no tengan que tener esperar”, señaló. A todo ello se suma la prohibición que ya había sido anunciada de realizar espectáculos culturales o eventos deportivos que congreguen un numero importante de gente, para evitar que en la multitud el virus se disemine.

Tras la confirmación hoy de 11 nuevos contagiados por el Covid-19, el total de casos en Argentina es de 56, de los cuales dos fallecieron. “Yo pienso que si atacamos el problema de chiquito vamos a evitar que crezca”, anheló el mandatario, quien recalcó la necesidad de evitar que el crecimiento sea exponencial y aclaró que las medidas anunciadas este domingo no son producto de que haya ningún agravamiento de la situación en el país.

Por otro lado, Fernández afirmó que el lunes habrá más definiciones acerca de otras decisiones a implementar, en un momento clave para el país por la grave recesión que vive desde hace casi dos años, ya que se reunirá el gabinete económico y social, de donde saldrán “una serie de medidas económicas a tomar para paliar los efectos de esta pandemia”.

“Está claro que la actividad económica se va a restringir. Está claro que tenemos que mantener las fuentes de trabajo y la actividad económica”, sentenció, convencido del efecto que esta crisis global tendrá sobre el mundo y sobre Argentina.

A pesar de que esta mañana en declaraciones radiales el jefe de Estado reveló que el Gobierno evalúa “parar la Argentina durante 10 días” en una cuarentena obligatoria para toda la población con el fin de frenar el contagio de coronavirus, en la comparecencia de prensa se mostró más cauteloso. “Una cuarentena generalizada para el país es mucho. Y el problema es que hay mucha producción que Argentina necesita. Si paro durante 14 días la producción de alimentos voy a generar un enorme conflicto en Argentina”, enfatizó, y emplazó a esperar al lunes para conocer más detalles.

Alberto Fernández adelantó que los negocios de cercanía no van a padecer ningún tipo de cierre, “porque la gente tiene que seguir comprando sus cosas”, y señaló que lo único que se busca es “evitar la aglomeración de gente”, algo que en los centros comerciales sí existe. Acerca del aumento en los últimos días, en especial hoy, de la demanda en los supermercados, el presidente remarcó que la ciudadanía no tiene que tener temor al “desabastecimiento o potencial cierre de negocios” porque es algo que su Ejecutivo no está previendo.

Fuente: La Vanguardia

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