Al menos 429 presos fueron capturados, tras una fuga masiva de varias cárceles del estado de Sao Paulo en la noche del lunes, luego de una serie de motines motivados por las restricciones de salidas temporales adoptadas para combatir al coronavirus, informaron este martes fuentes oficiales.


El secretario de la Administración Penitenciaria del Estado de São Paulo, Nivaldo Cesar Restivo, aseguró que la situación era de normalidad en las cárceles este martes, tras los motines de la pasada noche.

Aunque las primeras informaciones de este lunes llegaron a cifrar los fugados en unos 1.350, las autoridades dijeron que, a falta de concluir con los recuentos de presos necesarios, hasta ahora se había comprobado la huida de 834, aunque admitieron que el número podría ser mayor.

Todos los presos fugados pertenecen al régimen semiabierto, que les permite trabajar de día y les obliga a dormir en la cárcel, y tenían prevista una próxima salida para pasar las Pascuas con sus familias, la cual fue cancelada por las medidas adoptadas por la Justicia para evitar la propagación del COVID-19.

Las fugas se registraron en cuatro centros penitenciarios del estado de Sao Paulo, el más poblado de Brasil.

La mayor fuga ocurrió en el presidio de Mongauguá, del que se informó sobre la huida de 577 presos.

Las rebeliones se dieron en respuesta a las medidas para controlar la propagación del COVID-19 dictaminada por los órganos judiciales de Sao Paulo, que determinaron que la salida temporal de los presos en régimen semiabierto debería ser «reprogramada por los jueces corregidores de los presidios».

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