Los casos no detectados de coronavirus, muchos de ellos con síntomas leves, fueron los grandes responsables de la rápida propagación de COVID-19 en China, según un estudio publicado este lunes por la revista estadounidense Science.


Para esta investigación, científicos de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (EE.UU.); del Imperial College de Londres; y de las Universidades de Tsinghua, de Pekín; de Hong Kong y de California diseñaron un modelo informático.

Mediante ese modelo matemático simularon las dinámicas espaciales-temporales de los contagios en 375 ciudades chinas y en él dividieron los casos de coronavirus en dos tipos: los de enfermos documentados con síntomas graves y los de personas infectadas que aún no se habían detectado.

Para calcular la expansión de COVID-19 por las urbes chinas los investigadores se fijaron en los desplazamientos diarios de una ciudad a otra y tuvieron en cuenta un factor multiplicador, que fue la festividad de la primavera en el país, donde suele haber altas tasas de movilidad.

En estas estimaciones, los científicos emplearon los datos sobre traslados en China en 2018 durante esa festividad (del 1 de febrero al 12 de marzo de 2018) del Tencent, un conglomerado trasnacional chino que ofrece servicios de inteligencia artificial y tecnología relacionada con internet, y los compararon con las estadísticas oficiales.

Luego cruzaron esos datos con los de las infecciones en 2020.

A través del modelo matemático los expertos encontraron que una gran proporción de infecciones por COVID-19 no se había detectado antes de que las autoridades chinas aplicaran restricciones a los viajes: de hecho, el 86 % de los contagios no se había documentado antes de la cuarentena impuesta a Wuhan, foco original del brote.

Por individuo, esas infecciones no detectadas fueron un 52% tan contagiosas que las documentadas, y fueron el origen de dos tercios de los contagios declarados.

Los investigadores han establecido que los esfuerzos de los Gobiernos y la concienciación de los ciudadanos han reducido la tasa de expansión del virus en China, especialmente tras las restricciones a los viajes y las medidas de control, que han ralentizado la propagación.

«La explosión de los casos de COVID-19 fue motivada en gran medida por individuos con ningún síntoma o con síntomas leves o limitados, que no fueron detectados», indicó uno de los autores del estudio, Jeffrey Shaman, de la Escuela Mailman de la Universidad de Columbia.

«Dependiendo de su carácter contagioso y los números, los casos no detectados pueden exponer a una mayor proporción de la población al virus de lo que ocurriría de otra manera -siguió-. Encontramos respecto al COVID-19 en China que estos individuos infectados no detectados fueron numerosos y contagiosos».

En ese sentido, advirtió de que «estas transmisiones (del virus) invisibles continuarán presentando un gran desafío para evitar que el brote siga».EFE

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