El periodista Dante Leguizamón, uno de los argentinos a bordo del crucero Rotterdam, que ayudó a aliviar la situación en el Zaandam, donde se registró un brote de la enfermedad del COVID-19, presentó un habeas corpus ante un tribunal argentino con el objetivo de volver a casa.


Leguizamón señaló que su abogado presentó el habeas corpus ante el tribunal federal Número 3 de Córdoba, en el centro de Argentina, con el objetivo de que el juzgado «exija» a Holland America que le haga comparecer ante un juez.

«El reclamo de mi familia es que Holland me lleve a mi casa. Cuando uno hace un reclamo en la justicia, el juez debe decidir varias cosas: si corresponde que él actúe, si coincide o no con el planteo, si coincide cómo lo monitoriza, si lo monitoriza a quién le pide que lo haga, y si hay muchas jurisdicciones a qué organismos le solicita que facilite a Holland la concreción del pedido», señaló Leguizamón.

A la petición se sumó este lunes la Universidad Nacional de Córdoba, en donde trabaja Leguizamón como parte de sus Servicios de Radio y Televisión (SRT), solicitando la condición de «amicus curiae» del periodista.

En ese sentido, su abogado, Claudio Orosz, afirmó a Efe que el tribunal cordobés «ya tiene receptado» el habeas corpus, agregando que «está por salir el oficio a Cancillería».

Aunque la mayoría de los pasajeros sanos a bordo del Rotterdam ya fueron trasladados a sus hogares a través de aviones fletados cerca del puerto de Port Everglades (Florida), Leguizamón no pudo sumarse a esa lista al figurar como parte de la tripulación del crucero, ya que se fue de viaje invitado por un amigo suyo que forma parte de los trabajadores del barco.

LA ODISEA A BORDO DEL ZAANDAM Y DEL ROTTERDAM

Todo comenzó el pasado 7 de marzo, cuando el Zaandam partió desde el puerto de Buenos Aires con 1.243 pasajeros y 586 tripulantes para realizar una travesía que incluía las islas Malvinas y el sur de Chile, por lo que estaba en el mar cuando el coronavirus SARS-CoV-2 comenzó a impactar con fuerza en el continente americano.

Por ese motivo, y por llevar a bordo a más de 130 personas con síntomas de una enfermedad respiratoria, incluyendo otros cuatro pasajeros de edad avanzada que fallecieron en el transcurso del viaje, el Zaandam no pudo atracar en ningún puerto de la costa oeste de Suramérica después de que lo hiciera en Punta Arenas (Chile) el 14 de marzo.

El buque prosiguió entonces su camino hacia Panamá, en donde la naviera Holland America envió a otro de sus barcos, el Rotterdam, para recoger a todos los pasajeros asintomáticos -unos 400- y así continuar el viaje hacia Estados Unidos en dos buques por separado.

Después de una polémica con las autoridades locales y estatales, que rechazaron inicialmente el desembarco debido a la crisis del COVID-19 que atraviesa Florida, finalmente ambos barcos pudieron atracar y desembarcar a la mayoría de los pasajeros, salvo ese pequeño grupo de argentinos que continúa junto al resto de la tripulación en las Bahamas. EFE

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