El Instituto Cervantes de Nueva Delhi concluirá el martes su misión como albergue de emergencia tras haber acogido a cerca de un centenar de turistas españoles que quedaron varados en la India por la sucesiva cancelación de vuelos y el cierre de fronteras tras el estallido de la pandemia de coronavirus.


«El servicio se ha cumplido», afirmó este lunes a Efe el director del Instituto Cervantes en Nueva Delhi, Oscar Pujol, después de que en la noche del 28 de marzo comenzaran a llegar al centro los primeros 19 turistas españoles, de un total de 96.

Las 16 aulas del centro reconvertidas en dormitorios cierran así sus puertas tras algo más de dos semanas en las que, en colaboración con la embajada de España, fueron recibiendo a turistas varados en el norte de la India que necesitaban un lugar seguro en el que alojarse a la espera de que se confirmara la salida de algún vuelo.

La mayoría de los acogidos salieron el pasado 4 de abril en un avión fletado por España, y esta madrugada está previsto que salgan en un vuelo holandés los últimos veinte «rezagados» alojados en el Cervantes, lo que dará por concluida la misión en el centro.

Sin embargo, anotaron a Efe fuentes diplomáticas, «el Cervantes no se desmantela por completo», a la espera de que concluya una crisis sanitaria que en la India ha dejado por ahora 9.352 infectados y 324 muertos, cifras relativamente bajas para el segundo país más poblado del mundo, con 1.300 millones de habitantes.

Además se espera que se extienda hasta finales de mes el confinamiento obligatorio en todo el país vigente desde el pasado 25 de marzo, y que debía concluir mañana, que dejó a muchos turistas en una difícil situación por falta de abastecimiento.

Ante esta situación la embajada de España se encargó de coordinar el traslado de los españoles al Cervantes, un proceso que «no ha estado exento de riesgos», por la problemática de que se pudiera dar un caso de COVID-19 entre los turistas, a pesar de las precauciones.

«Pero (el Cervantes) era un lugar que daba seguridad a los españoles, al saber que tenían un sitio en Delhi donde nadie los iba a echar, y además sirvió a la embajada como punto logístico de repatriación» en los vuelos disponibles, detallaron las fuentes.

Sin embargo, la apertura del Cervantes como albergue no se podía «eternizar», por lo que la embajada identificó en la capital hoteles donde aceptaran a extranjeros occidentales, vistos muchos de ellos como portadores del virus después de que se confirmara que los primeros casos registrados en la India eran turistas italianos. EFE

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