El incendio que se desató a principios de mes en la zona de exclusión de Chernobyl (Ucrania) no aumentó hasta niveles peligrosos para la salud humana la presencia de partículas radiactivas en el aire, informó el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA).


Según la evaluación que la agencia nuclear de la ONU hace de los datos entregados por las autoridades ucranianas, el incremento en los niveles de radiación ha sido «muy pequeño» y «no representa ningún riesgo para la salud humana».

«Estos niveles de radiación disminuyen significativamente con el aumento de la distancia desde el lugar de los incendios», agregó Elena Buglova, jefa del Centro de Emergencias del OIEA, en un comunicado.

El accidente en la central nuclear de Chernóbil en 1986 fue el más grave de la historia, causando una gran liberación de radionucleidos en grandes áreas de Bielorrusia, Ucrania y Rusia.

La zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de la planta es la más contaminada por el accidente.

La quema de vegetación ha resultado en algunos aumentos menores en la radiación debido a la liberación de radionucleidos transferidos desde el suelo contaminado por el accidente de 1986, explica la agencia nuclear de la ONU.

Sin embargo, subraya el OIEA, la concentración de radiactividad en el aire se mantuvo por debajo de las normas de seguridad de Ucrania y no planteó ningún problema de salud pública.

De acuerdo con evaluaciones oficiales, la explosión ocurrida en el accidente de Chernóbil esparció hasta 200 toneladas de material con una radiactividad de 50 millones de curies, equivalente a 500 bombas atómicas como la lanzada en Hiroshima.

La radiación continúa afectando a miles de habitantes de Bielorrusia, Ucrania y Rusia, donde se halla el 70 % de los casi 200.000 kilómetros cuadrados de terrenos contaminados. EFE

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