El número de fallecidos diarios por COVID-19 en el estado de Nueva York ha sufrido un "leve repunte" pero "todos los datos" indican que el gran epicentro de la pandemia en Estados Unidos sigue "bajando la montaña", anunció este sábado el gobernador Andrew Cuomo, que anunció nuevas medidas para ampliar la capacidad de testeo.


Cuomo dijo que hay 437 nuevos fallecidos, 15 más que este viernes, cuando se registró la cifra más baja desde principios de mes. «Cuando crees que vas a tener un buen día, la realidad te abofetea: 437 muertes ayer es un leve repunte», agregó en una rueda de prensa, aunque pidió ver el «lado positivo» pese a lo «horrible» de la noticia.

«Todos los datos dicen básicamente lo mismo, que estamos bajando la montaña», explicó el gobernador, quien reveló que el número de nuevos casos que requieren hospitalizaciones está descendiendo tras un periodo de estabilización, hasta los 1.100 registrados ayer.

«Hemos vuelto a donde estábamos hace 21 días. Tenemos que averiguar cuándo podremos volver al punto en el que solo unos pocos cientos de personas aparecían en los hospitales por infección de COVID-19. Queremos saber cuán rápido será el descenso y cuán bajo puede llegar», explicó.

Las autoridades de Nueva York están implementando un plan junto a los estados vecinos de Nueva Jersey y Connecticut para hacer test masivos, rastrear los contactos de los infectados y aislarlos, por lo que Cuomo señaló que el objetivo es pasar de las 20.000 pruebas diarias que se hacen cada día hasta 40.000 con la ayuda del Gobierno federal.

Los esfuerzos se están centrando en proporcionar ‘kits’ específicos para las máquinas que tienen 300 laboratorios del estado y ampliar los lugares de recolección de pruebas, por lo que el gobernador ha firmado una orden ejecutiva que permitirá a unas 5.000 farmacias en el estado realizar test de diagnóstico de coronavirus.

También ha ordenado ampliar los criterios de elegibilidad para hacerse las pruebas a nuevas categorías de sanitarios y trabajadores esenciales de «primera línea», que incluyen decenas de profesiones, desde médicos y enfermeras hasta profesores, líderes religiosos, repartidores de comida, empleados de tránsito y trabajadores de lavanderías o ferreterías.

«Todo el mundo quería hacerse una prueba pero no podían, porque teníamos una ventana limitada de eligibilidad debido a la capacidad limitada de testeo. Al incrementar la capacidad, hay que incrementar la eligibilidad a los trabajadores de emergencias, sanitarios y empleados esenciales, porque están llevando la carga y están sujetos al público durante toda la crisis», destacó.

Asimismo, anunció que hoy se está empezando a hacer pruebas de anticuerpos de COVID-19 a los sanitarios de primera línea de cuatro hospitales públicos de la ciudad de Nueva York, entre ellos el de Elmhurst (Queens), que han recibido un gran número de enfermos de coronavirus y ha estado «bajo gran estrés».

También aseguró que se va a hacer un «importante» número de test de anticuerpos entre la plantilla del sistema de transportes metropolitano de Nueva York y los cuerpos de policía estatales y locales, que han estado «cumpliendo con su deber» y «sacrificando» estar con su familia durante la crisis.

Preguntando por la situación en las residencias de ancianos, que han quedado «desbordadas» por el coronavirus, Cuomo reconoció que el virus «ataca a la gente vulnerable pero la regulación aún así se aplica» y si los centros no pueden atender adecuadamente a sus pacientes, deben transferirlo a otro centro o reportarlo.

El estado ha situado 28 puntos de testeo en residencias de ancianos y planea instalar otros 15, indicaron las autoridades sanitarias del estado. EFE

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