El exministro de Justicia y antiguo aliado político del mandatario testificó este sábado para sostener sus acusaciones de que Bolsonaro interfirió políticamente en la Policía Federal, un caso que de ser probado, podría llevar a un proceso de destitución contra el líder del Ejecutivo brasileño.


Conversaciones, audios y correos electrónicos. Esas fueron las pruebas que llevó el exministro de Justicia, Sérgio Moro, para sostener sus denuncias contra el presidente Jair Bolsonaro por su presunta interferencia política en la Policía Federal de Brasil.

Durante más de ocho horas, Moro habló el sábado 2 mayo en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, en el sur del país, para probar las denuncias que reveló el día en el que renunció. Incluso, el exfuncionario puso a disposición su celular para un examen pericial, según el diario ‘O Globo’. Sin embargo, no se conocen los detalles de lo que le dijo Moro a la Policía y, según su abogado Rodrigo Sánchez-Ríos, no se pronunciarán sino únicamente a través de los autos judiciales.

Esta fue su primera intervención oficial para probar lo que había dicho ante las cámaras de televisión el 24 de abril. Ese día en su última rueda de prensa, el exmagistrado, que lideró la operación anticorrupción Lava Jato y quien llevó a la cárcel al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, se apartó del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública alegando que nunca había visto una interferencia política del tamaño de la que Bolsonaro estaba haciendo con la Policía Federal.

Y es que según Moro, el presidente despidió sin su aprobación al jefe de la Policía Federal, Maurício Valeixo, y falsificó su firma digital para poder retirar al uniformado del cargo. “El cambio al frente de la policía federal sin ningún motivo real es una injerencia política que me resta credibilidad a mí y al gobierno”, expresó el exministro y añadió que Bolsonaro le dijo que “quería tener una persona con la que tuviera contacto personal, con la que pudiera recoger informaciones” o “informes de inteligencia”.

Esto está relacionado con lo que le dijo Moro a la Revista Veja un día antes de rendir testimonio ante la Policía. En la entrevista, el exministro afirmó que el gobierno no tiene a la lucha contra la corrupción como una prioridad, a pesar de que esa fue la bandera con la que se erigió Bolsonaro en 2018. Fue así como la renuncia y los términos en los que salió Moro movieron los cimientos de la política brasileña, pues el exministro era una de las personas clave de la Presidencia.

Del otro lado de la moneda, Moro eligió como uno de sus abogados a Sánchez-Ríos, quien hizo parte de la defensa del empresario Marcelo Odebrecht y del exdiputado de la Cámara brasileña, Eduardo Cunha. Ambos fueron condenados por Moro en 2016 y 2017, respectivamente. Sánchez y Moro son abogados expertos en delitos de lavado de dinero.

El procedimiento que podría destituir al presidente

Sérgio Moro testificó ante la Policía y no ante un juez porque cuando el Supremo Tribunal Federal de Brasil aprobó que comenzaran las investigaciones en contra de Bolsonaro tras las denuncias del exfuncionario, el magistrado Celso de Mello le dio 60 días a los uniformados para que ellos hicieran su propio dossier de la investigación. Una vez terminen, el fiscal Augusto Aras decidirá si denunciar formalmente o no a Bolsonaro frente a la Corte y para ello necesitaría la aprobación de 342 de los 513 diputados de la Cámara.

Si la investigación llega hasta esa fase, el Supremo puede retirar temporalmente del cargo al presidente durante 180 días, que es el plazo que tiene la máxima instancia judicial brasileña para realizar el juicio. Pero si declaran culpable a Bolsonaro, será destituido totalmente del cargo.

Aunque la investigación comenzó precisamente por las quejas de Moro, las pesquisas penales pueden ser un arma de doble filo para él porque el fiscal Aras ya advirtió que si no se comprueban sus denuncias, podrían acusar al exministro de calumnia.

Pero aun así, Moro se sostiene en su palabra e incluso se sigue distanciando de su antiguo aliado político. Bolsonaro lo tildó de ser un “Judas”, como lo dijo en un video publicado en su cuenta de Facebook el mismo día que Moro rindió testimonio y horas después, Moro publicó en su cuenta de Twitter que “hay mayores lealtades que las personales”.

El vínculo entre la Policía y los hijos de Bolsonaro

El exministro comenzó todo este trayecto judicial tras la destitución del director de la Policía Federal. Además de ser un respetado experto en inteligencia y en combatir el crimen organizado, Valeixo es amigo personal de Moro desde la investigación de Lava Jato, la más grande que ha habido en Brasil contra la corrupción.

Este hecho y las denuncias de Moro de que Bolsonaro quiere a alguien de su cuerda política a cargo de la Policía coinciden con las investigaciones judiciales en las que el ente de seguridad ha colaborado. Actualmente, el Supremo investiga al concejal Carlos Bolsonaro, hijo del presidente, por la diseminación de noticias falsas. En ese caso, la Policía Federal identificó al concejal como uno de los principales responsables del grupo que se dedica a difundir las mentiras.

Además, los fiscales investigan al senador Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del mandatario, por lavado de activos y el malversación de los dineros públicos, una pesquisa en la que judicialmente la Policía Federal puede contribuir.

Una vez Valeixo salió de su cargo, el presidente Bolsonaro nombró como jefe de la Policía Federal a un amigo de la familia. Se trataba de Alexandre Ramagem, un uniformado que se unió a la Policía Federal desde 2005 y que cobró protagonismo en 2018 cuando se encargó de la seguridad de Bolsonaro luego de que este fuera apuñalado durante la candidatura presidencial.

El mandatario lo sacó de la Agencia de Inteligencia brasileña que estaba dirigiendo desde julio para llevarlo al máximo cargo de la policía. Sin embargo, el juez Alexandre de Moraes suspendió el nombramiento por la proximidad que había entre Ramagem y la familia Bolsonaro y el mismo presidente retiró la designación. Los mismos hijos del presidente, especialmente Carlos Bolsonaro, tienen fotografías en sus redes sociales con el policía celebrando año nuevo.

Fuente: AFP (Con Reuters y EFE).

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