Peluquerías y comercios de hasta 200 metros cuadrados con salida a la calle ultiman hoy en Portugal los preparativos para abrir puertas mañana lunes, cuando el país inicia su desescalada progresiva, susceptible de ser adaptada sobre la marcha en próximas semanas.


El país vive hoy su primer día del «estado de calamidad», un escalón por debajo del ya levantado estado de emergencia que se mantendrá mientras se desarrolla el plan de apertura para la «nueva normalidad» lusa, que se aplicará en tres fases, con la última de ella prevista para iniciarse el 1 de junio.

Las fechas, con todo, serán flexibles, dado que el Gobierno del socialista António Costa ha dicho que no le temblará el pulso para revertir algunas de las medidas de desescalada si los números de la COVID-19 empeoran.

Portugal registra actualmente 1.023 fallecidos y poco más de 25.000 infectados, con la curva de contagio por ahora bajo control, según las autoridades, por lo que la primera fase de la reapertura se mantiene sin incidentes: abrirán mañana lunes peluquerías, barberías, pequeños comercios, librerías y hasta concesionarios.

Lo harán con precauciones que hoy se ultiman, por ejemplo en las peluquerías y barberías, donde será imprescindible tener cita previa y colocar un cartel en la puerta que advierta de los condicionantes que aplican en el interior.

A saber, que se puede rechazar la entrada de quien presente síntomas y que los clientes deberán guardar distancia de dos metros entre ellos.

Quienes esperen para ser atendidos deberán hacerlo fuera del local, en una fila también con separación entre personas, y cuando entren se les facilitará gel desinfectante para las manos. Tampoco habrá revistas, ni ofrecimiento de café, y deberá pagarse con tarjeta.

Son recomendaciones pactadas entre las autoridades de salud y la Confederación del Comercio y Servicios lusa para marcar las nuevas normas en estos recintos, mientras que los responsables de pequeños comercios llevan también días desinfectando los locales para abrir con seguridad.

Los ciudadanos deberán usar mascarillas en transportes y espacios cerrados y habrá máquinas en los metros de Lisboa y Oporto que las vendan para facilitar que este requisito se cumple.

Además, se deberá garantizar un aforo de dos tercios como máximo en los transportes públicos.

Abrirán también mañana bibliotecas y archivos, y se permitirá el deporte individual al aire libre, aunque sigue siendo la norma que los ciudadanos mantengan un «recogimiento cívico» en casa siempre que sea posible, con el confinamiento solo obligatorio para enfermos y personas con síntomas, como ya ocurrió en el estado de emergencia.

Se abrirán restricciones también en funerales, donde todos los familiares tendrán garantizado su permiso para acudir, aunque serán los Ayuntamientos los que podrán establecer el límite de personas permitido.

Mientras, seguirán prohibidos los eventos o reuniones de más de 10 personas, si bien se plantea hoy una posible excepción para la celebración de la misa de Fátima del próximo día 13, aniversario de la supuesta aparición de la Virgen.

Aunque inicialmente las celebraciones religiosas no se realizarán hasta finales de mayo, y aunque el Santuario de Fátima había anunciado una celebración de la fecha sin fieles, la concentración permitida por el 1 de mayo en Lisboa, que reunió a 800 personas con reglas de distancia social, ha dado esperanzas a la Iglesia portuguesa.

En una entrevista con la cadena SIC, la ministra de Salud, Marta Temido, admitió que no estaría del todo cerrada la posibilidad de hacer también una excepción con esta fecha con reglas de seguridad, aunque subrayó que la cuestión deberá debatirse. EFE

Compartí: