La Fiscalía General de Brasil ordenó este lunes que sean investigadas unas agresiones sufridas por periodistas durante una manifestación convocada por seguidores del presidente Jair Bolsonaro, a la que asistió el propio mandatario.


El fiscal general, Augusto Aras, sostuvo en su decisión que las agresiones sufridas por reporteros y fotógrafos fueron de «elevada gravedad, considerada la dimensión constitucional de la libertad de prensa», que calificó de «elemento integrante del núcleo fundamental del Estado Democrático de Derecho».

El acto, en el que los «bolsonaristas» pedían desde el «cierre» de la Corte Suprema y el Congreso hasta una «intervención militar», ocurría este domingo ante el Palacio presidencial de Planalto, en presencia del propio gobernante, líder de una ultraderecha que censura a la prensa tradicional.

En medio de la manifestación, el fotógrafo Dida Sampaio, del diario O Estado de Sao Paulo, fue agredido a golpes y puntapiés por algunos manifestantes, que también cargaron contra su colega Orlando Brito, uno de los más reconocidos reporteros gráficos del país.

Otros periodistas de los diarios O Estado de Sao Paulo, Folha de Sao Paulo y O Globo, a los que el presidente Bolsonaro califica en ocasiones de «enemigos» de su Gobierno, también fueron insultados y expulsados del lugar por los seguidores del mandatario.

Este lunes, Bolsonaro comentó esos incidentes y dijo no haberlos visto, pese a que ocurrieron a apenas unos metros de donde él mismo se encontraba.

«Yo no vi nada. Estaba dentro del Palacio. Recriminamos cualquier agresión que haya ocurrido. Si hubo una agresión, es alguien infiltrado, algún loco. Debe ser castigado. No puede haber agresión. Ahora, los abucheos son parte de la democracia», declaró.

Los incidentes fueron condenados en forma casi generalizada por los partidos políticos, los gremios de la comunicación y hasta el Ministerio de Defensa.

En un comunicado oficial, ese despacho afirmó que «la libertad de expresión es fundamental en un país democrático», pero apuntó que «toda agresión a profesionales de la prensa es inaceptable».

La relación del presidente Bolsonaro y sus seguidores con la prensa es tensa desde hace meses y ya numerosos periodistas han sido insultados o perseguidos en manifestaciones o en las redes sociales por sus críticas a la gestión del líder de la ultraderecha. EFE

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