"Llámeme Ricardo. O, si lo prefiere, profesor". Así arranca Bode Inspiratório (Chivo Inspiratorio) un reto que ha unido a 46 escritores portugueses para escribir entre todos, sin planificar, una historia de científicos. A capítulo por día, ha enganchado con cambios imprevisibles y mostrado la variedad de la literatura lusa.


Es como un folletín del siglo XIX, pero en Facebook. Es la descripción general que realiza la autora de la idea, Ana Margarida de Carvalho, algo abrumada con la repercusión de lo que nació como un juego para entretener la «angustia» del confinamiento.

«Pensé: ¿qué voy a hacer en estos días? Ya que soy escritora podía dedicarlos a centrarme en mi novela, a hacer un diario de la cuarentena, pero al estar obligada a estar aislada más ganas tenía de hacer una cosa colectiva», cuenta a EFE por videoconferencia.

Ideó un reto. Reunir a un grupo de escritores -una cuarentena para hacer «un juego de palabras» con el encierro en casa- para escribir entre todos una historia. Cada uno sería responsable de un capítulo de no más de 3.000 caracteres (con espacios) que deberían redactar en 24 horas.

El único material que tendrían sería lo ya escrito anteriormente, a lo que deberían dar continuidad con cuidado de dejarlo algo abierto para que el siguiente en la lista pudiera trabajar. Cómo hacerlo se dejaba a total libertad.

El resultado, que acaba de concluir con enorme expectación, es un «catálogo de la literatura portuguesa contemporánea», dice De Carvalho, en la que se mezclan autores tan reconocidos de prosa como Gonçalo Tavares, Afonso Cruz o Afonso Reis Cabral, con poetas y hasta autores de cuentos infantiles. Muchos no se conocen entre sí.

¿Y cuál es la historia?

«Es difícil resumir el libro», admite a EFE Ricardo Mota Fonseca, autor del capítulo 35 («Teresa llenó de vino la copa», arranca) y habitual portavoz del proyecto ante el interés internacional generado.

«Diría que es una historia de relaciones humanas, una historia de miedo, amor, de constantes sorpresas. El hilo conductor son las relaciones humanas», explica.

Y así, lo que comienza con un grupo de científicos en una cueva buscando enfrentar una pandemia mutará hasta en 46 ocasiones, obra de la imaginación de cada autor.

«Algunos autores optaron por centrarse en alguno de los personajes y dejar otros de lado. Algunos introdujeron nuevos personajes. Unos autores mataron personajes, otros resucitaron y otros incluso pararon la narrativa y trajeron la voz del narrador o fueron a las memorias, pusieron solo reflexiones», enumera.

Aún así, apunta, «es curioso cómo el texto consigue una coherencia aunque sea imposible planificar».

A Fonseca la experiencia le parece «extremadamente divertida» como autor porque no puede controlar más allá de las líneas que se le han asignado. Desde la profundidad del alma humana a mostrar un cyborg con sentimientos. La idea de que una novela adquiere vida propia nunca se ajustó más a la realidad.

Lo impredecible del proyecto, con cada mediodía un nuevo texto publicado en Facebook, explica el enganche de lectores, novelistas e incluso traductores, encargados de llevar esta iniciativa más allá de Portugal.

«Supe del proyecto porque un amigo me comentó si quería traducirlo al castellano y lógicamente acepté, porque me pareció muy interesante y un proyecto que va a pasar a la historia en Portugal», cuenta a EFE Àlex Tarradellas, traductor al castellano de Bode Inspiratório.

Traductor profesional y autor de libros de viaje, Tarradellas destaca que «no es muy común reunir a más de 40 escritores para un proyecto unificado» con tantos estilos diferentes, y que la iniciativa acaba por ser «como un juego» al asistir a los giros diarios.

«A lo mejor no tiene el trabajo previo de documentación y de estudio que requiere una novela, pero tiene la parte de improvisación, que creo que es un punto a favor», comenta. Lleva ya una treintena de capítulos en los que suele trabajar de noche («Tengo una hija de dos años», explica) y sale siempre sorprendido.

Como él trabajan otros traductores que pasan la historia a inglés, francés, italiano y holandés, cada uno a su ritmo y tratando de sortear las diferentes formas de escribir.

«A lo mejor es una tontería, pero hay algunos que ponen palabras en mayúscula, otros en minúscula y claro, si es una novela y el lector está leyendo una historia, necesita que más o menos esté unificada», apunta Tarradellas.

No es solo literatura, como explica Ana Margarida de Carvalho, que enfatiza que «lo inédito de esta iniciativa es que se nos unieron 46 artistas plásticos que todos los días presentarían una obra inédita» también en Facebook.

«En el fondo lo que nosotros creamos es una especie de monstruo», dice la responsable de la iniciativa, que decidió abstenerse de escribir y dedicarse solo a coordinar ante el elevado número de novelistas que quisieron participar.

«El punto es que no solo se convierte en un documento importante para mostrar lo que pasaba en la cabeza de los escritores durante la pandemia, sino que también creo que es una especie de catálogo en que lectores de varias nacionalidades pueden tener acceso a una muestra de lo que se está haciendo literariamente en Portugal», sostiene.

Ahora que ha concluido, la idea es editarlo en un libro físico.

Cuando todo pase. EFE

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