Paraguay comienza este lunes la segunda semana laboral de la primera fase del retorno gradual de actividades de su sistema productivo tras lograr bajos niveles de contagio de COVID-19 en dos meses de aislamiento social.


Esta fase, que partió el pasado día 4 y se prolongará hasta el 25 de mayo, ha movilizado las obras civiles, fábricas, ómnibus de media distancia y servicios profesionales a domicilio de manera controlada por las autoridades.

Una parte de la economía, como supermercados, farmacias, venta de combustibles y transporte urbano y que en conjunto representa al 40 % de la economía, mantuvo la actividad durante la cuarentena, señaló esta semana el presidente Mario Abdo Benítez.

Y se espera que la primera fase de la reactivación mueva el 58 % de la fuerza productiva, algo que se verá reflejado cuando repunte el consumo, que se ha desplomado por la suspensión temporal o cierre de miles de puestos de trabajo.

Los efectos del parón económico de la pandemia han provocado la suspensión laboral de más de 96.000 trabajadores formales de más de 7.000 empresas, según una lista enviada el jueves por el Ministerio del Trabajo al Instituto de Previsión Social para el auxilio de pandemia.

A eso se suman más de 1,8 millones de trabajadores informales e independientes que han solicitado ayuda del Estado, que les llega a través de un subsidio gestionado por el Ministerio de Hacienda y la Secretaría de Emergencia Nacional.

A esta etapa esperaban sumarse otros gremios afectados por las medidas de aislamiento, como el gastronómico y el turístico, pero el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, aseveró que no será el Gobierno quien evalúe los resultados sino «va a ser el virus».

Mazzoleni elevó este domingo a 713 el número de infectados tras los 24 positivos detectados de 800 muestras procesadas en 24 horas, de los que 22 son de paraguayos que regresaron de Brasil, donde las muertes por COVID-10 ya superan las 10.000.

Los 22 positivos de la fecha fueron radicalmente inferiores con respecto a los 126 del sábado con la misma cantidad de test, de los que 124 corresponden a casos «importados» del vecino país.

Otros dos pacientes no registran nexo, nueve están hospitalizados y 10 se han recuperado de la enfermedad, con lo que la cifra de alta médica suma 165, mientras que los casos fatales se mantienen en 10 desde hace diez días.

El masivo regreso de paraguayos de Brasil, en su mayoría de Sao Paulo, una de las urbes más azotadas por el coronavirus, puso a tope los albergues habilitados por las autoridades en Ciudad del Este, donde el cruce es masivo según pasan los días.

Por ello, el Gobierno se encuentra en negociaciones con gremios del sector hotelero para que acojan a los repatriados en sus locales con cargo a cuenta de los retornados ante el anunciado de más grupos de Estados Unidos y Argentina.

El freno a la expansión de la pandemia está vinculada a las tempraneras medidas de restricción adoptadas tres días después de confirmarse el primer caso, el 7 de marzo pasado, aunque expertos han advertido que la baja capacidad de procesamiento de las muestras puede ocultar el impacto real de la pandemia.

Es así que las autoridades habilitaron licencias a laboratorios privados con los que se espera llegar una media diaria de al menos mil pruebas, al tiempo de reforzar la sanidad pública con compra de materiales, equipos y nuevas contrataciones de personal de blanco. EFE

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