Más de 107 millones de estudiantes chinos han reanudado las clases, lo que supone cerca del 40 por ciento del total, mientras que solo cinco provincias de las 34 divisiones administrativas del país no han vuelto a la actividad en las universidades, informó hoy el Ministerio de Educación chino.


El director del grupo para el control de la epidemia del Ministerio de Educación, Wang Dengfeng, explicó que casi 3 millones de los estudiantes que han comenzado las clases son universitarios, pertenecientes a 26 provincias del país, excepto las de Hebei (noreste), Shandong (este), Hubei (centro), Heilongjiang (noreste) y la municipalidad de Pekín, donde aún no se ha vuelto a las aulas en las universidades.

Más de 31 millones de alumnos regresaron a clase en las escuelas de enseñanza secundaria y casi 44 millones lo hicieron a las de primaria en 21 provincias, mientras que los jardines de infancia han abierto en solo ocho provincias del país.

Respecto a la situación epidémica en el sistema educativo, Wang señaló que actualmente hay un solo caso confirmado entre todos los docentes y los estudiantes a nivel nacional -tanto los que han comenzado las clases como los que no- mientras que existen 14 asintomáticos que se encuentran bajo observación médica.

El caso confirmado está relacionado con uno de los llamados casos «importados», de viajeros procedentes del extranjero, en la provincia nororiental de Heilongjiang.

En el sistema educativo -que engloba al total de 278 millones de estudiantes y 17 millones de profesores y resto del personal- se registraron 43 casos «importados» que han sido todos dados de alta, según Wang.

En Pekín, donde solo han comenzado las clases en los últimos cursos de secundaria y primaria, este lunes empezaron a usarse brazaletes electrónicos para medir la temperatura corporal de los estudiantes.

El brazalete, similar a una pulsera para hacer ejercicio, lleva un sensor incorporado que toma automáticamente la temperatura corporal de la persona que lo porta y emite una alerta si se detecta una lectura elevada.

Además, los datos de temperatura pueden ser almacenados y compartidos con los padres de los estudiantes, la dirección de la escuela o las autoridades sanitarias a través de una aplicación de telefonía móvil que se conecta a la pulsera.

Los estudiantes se colocan el brazalete al mediodía y una aplicación en el teléfono móvil de su profesor recoge sus temperaturas corporales.

El profesor transmite luego los datos a la Comisión de Educación Municipal antes de que comiencen las clases vespertinas, explico Li Yanjie, una profesora de la escuela de secundaria de Fengtai al diario oficial Global Times.

Al concluir las clases, los estudiantes dejan el dispositivo en el centro escolar.

Según Li, la pulsera «solo se emplea para detectar la temperatura y solo informa de los nombres de los estudiantes sin proporcionar más información personal».

Cerca de 50.000 estudiantes reanudaron las clases en Pekín el pasado 27 de abril. EFE

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